«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La organización agraria ha diseñado un despliegue en cinco columnas

Cerca de 10.000 agricultores con más de 1.500 tractores tomarán Madrid el 11 de febrero para protestar contra el acuerdo de Mercosur pactado por PP y PSOE

Agricultores se manifiestan en Madrid. Redes sociales

Más de 1.500 tractores y 8.000 agricultores y ganaderos colapsarán Madrid el próximo 11 de febrero en una movilización de gran envergadura convocada por Unión de Uniones, que prevé una jornada de fuertes alteraciones en el tráfico y concentraciones simultáneas en distintos puntos de la capital.

La organización agraria, la segunda con mayor implantación en España, ha diseñado un despliegue en cinco columnas que accederán a la ciudad desde diferentes accesos para repartir la protesta por varias zonas céntricas. El objetivo es evitar un único punto de colapso y facilitar la llegada de miles de participantes procedentes de distintos territorios.

Los convoyes de tractores partirán desde Torrejón de la Calzada, Robregordo, Arganda del Rey, El Espinar y Guadalajara, un dispositivo que, según los organizadores, ha sido coordinado previamente con la Delegación del Gobierno. A estos vehículos se sumarán alrededor de un centenar de autobuses que trasladarán manifestantes desde distintos puntos del país.

El recorrido principal se desarrollará entre la plaza de Colón y la sede del Ministerio de Agricultura, donde está previsto un acto central con intervenciones de representantes de las organizaciones territoriales de la asociación. Las columnas se irán incorporando de forma escalonada desde enclaves como Alonso Martínez o la Puerta de Alcalá hasta confluir en el eje central de la marcha.

Aunque el rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur es el detonante inmediato de la convocatoria, las demandas del sector son mucho más amplias. Los convocantes denuncian que este pacto amenaza la competitividad de los productores españoles frente a importaciones procedentes de terceros países con menores exigencias ambientales y sanitarias.

Otra de las quejas principales es el recorte previsto del 20% en las ayudas de la futura Política Agraria Común. Desde Unión de Uniones sostienen que, lejos de reducirlas, Bruselas debería incrementarlas para garantizar la viabilidad de muchas explotaciones. «El campo no puede soportar más recortes», advierten.

La subida de los costes de producción y el hundimiento de los precios en origen figuran también entre los motivos centrales de la protesta. Los agricultores aseguran que están vendiendo por debajo de costes mientras otros eslabones de la cadena obtienen beneficios, por lo que reclaman mecanismos que aseguren precios justos y una remuneración digna.

El sector ganadero, por su parte, pondrá el foco en los protocolos sanitarios actuales, que consideran excesivamente rígidos. Denuncian sacrificios innecesarios, inmovilizaciones prolongadas y falsos positivos que agravan una situación ya complicada por las enfermedades animales.

La falta de rentabilidad tiene además un impacto social directo. Los convocantes alertan de que muchos jóvenes abandonan el campo por la ausencia de ingresos suficientes y que cada explotación que cierra acelera el proceso de despoblación rural.

Lejos de ser una acción puntual, la movilización del 11 de febrero es solo el inicio de un calendario de protestas que podría prolongarse durante semanas. Los responsables de Unión de Uniones ya han advertido de que prevén extender las marchas con tractores a otras ciudades si no se producen cambios en las políticas agrarias y comerciales.

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