
La festividad católica del Corpus Christi nació en el siglo XIII y honra la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, en lo que constituye una expresión de fe, reflexión y encuentro para millones de creyentes en todo el mundo. Aunque se celebra normalmente el domingo posterior a nivel litúrgico, la festividad cae en jueves siendo, como reza el dicho popular, «uno de los tres jueves que relucen más que el sol«, junto al Jueves Santo y la Fiesta de la Ascensión.
Durante su audiencia general en Roma, el Papa León XIV dijo que «caminar tras el Santísimo Sacramento nos recuerda que Dios está entre nosotros y a nuestro lado» como reflexión previa para la celebración de esta festividad, muy popular en España. De hecho, casi todos los municipios celebran procesiones y actos religiosos en los que se expone el Santísimo a los feligreses.
Probablemente, Toledo sea la ciudad que celebra esta festividad de una manera más espectacular. Los actos incluyen una Misa pontifical en la Catedral Primada, la gran procesión eucarística con la célebre Custodia de Arfe, mientras las calles quedan cubiertas con toldos y decoradas con romero, tomillo y tapices.
Sevilla y Granada también engalanan sus parroquias y sus calles para celebrar este jueves luminoso de una manera especial. Los sevillanos volverán a sus tradicionales Seises, un antiquísimo baile ceremonial de origen medieval, mientras los granadinos verán de nuevo sus balcones llenos de flores y de improvisados altares.
Otras ciudades como Barcelona, Valencia, Béjar (Salamanca) o Ponteareas (Pontevedra) también celebran el Corpus Christi este jueves de manera llamativa, con una participación popular muy numerosa. Y todo ello, a pocas horas ya de la visita oficial del Papa León XIV a España, la novena visita papal que recibe nuestro país.
De hecho, las celebraciones eucarísticas relacionadas con el Corpus Christi en Madrid pasarán al domingo, sobre todo con la Santa Misa, a las 10 horas, en la Plaza de Cibeles, y la posterior procesión por las calles del centro de la ciudad. Se espera la asistencia de más de un millón de católicos a este acontecimiento histórico.