«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Abascal denunció en abril la connivencia del bipartidismo con el régimen chino

Del viaje de Feijoo a Pekín a la mediación de Zapatero: así mantuvo y amplió el bipartidismo sus lazos con el régimen comunista chino

régimen comunista
Alberto Núñez Feijoo y José Luis Rodríguez Zapatero en sus respectivos viajes a China. LGI

En 2013, el Partido Popular firmó un memorándum de entendimiento con el Partido Comunista Chino. El acuerdo, compuesto por seis artículos, establecía un marco de «amistad», «cooperación política» y «encuentros regulares» entre ambas organizaciones. Una década después, el PSOE adjudicó contratos sensibles a Huawei —la principal tecnológica china— pese a carecer de certificados del Centro Nacional de Inteligencia.

Aunque se presentan como opciones políticas enfrentadas, PP y PSOE han seguido líneas similares en su vínculo con el régimen comunista chino. Ambos han mantenido relaciones formales, defendido proyectos estratégicos, participado en foros oficiales en Pekín y elogiado a Huawei en espacios públicos. Un informe de la Fundación Disenso documenta una suma de episodios, pero sobre todo un patrón.

El informe parte de una premisa: el Partido Comunista Chino sostiene un modelo político que combina represión, censura, vigilancia masiva y control ideológico. El régimen de Xi Jinping no sólo restringe libertades dentro de sus fronteras, sino que proyecta su influencia a través de empresas, acuerdos bilaterales y redes de cooperación internacional. En este contexto, la actitud del bipartidismo español no ha sido de precaución, sino de aproximación.

Vínculos políticos, viajes institucionales y acuerdos estratégicos

Entre 2018 y 2025, el presidente Pedro Sánchez ha viajado cuatro veces a China. Su principal interlocutor con Pekín ha sido José Luis Rodríguez Zapatero, quien en 2022 fundó el Gate Center junto al empresario chino Du Fangyong, investigado por vínculos con redes de inteligencia. Zapatero ha intervenido en diversas ocasiones en defensa de la «marca Huawei» dentro de España.

En paralelo, dirigentes del Partido Popular han realizado gestos similares. Feijoo, como presidente de la Xunta de Galicia, visitó China en 2017. En 2020, Esteban González Pons publicó un artículo donde criticó el veto estadounidense a Huawei y defendió su incorporación al 5G europeo. «Sin Huawei no hay 5G posible en Europa», escribió. En 2024, Juanma Moreno visitó la sede de la compañía en Pekín. En 2021, Isabel Díaz Ayuso inauguró en Madrid un hub tecnológico de la firma.

El informe de Disenso interpreta estos gestos como parte de una estrategia de acercamiento diplomático sostenido. No hay registros de cuestionamientos parlamentarios relevantes, ni de vetos formales ni de comisiones específicas para revisar la penetración tecnológica de China en España. La relación se ha desarrollado con fluidez en todas las etapas.

Huawei y el bipartidismo: el caso Sitel

En este contexto, la implantación de tecnología de Huawei en los sistemas de escuchas legales del Estado —sin certificación del CNI— adquiere un significado político mayor. Se reveló que la plataforma Oceanstor 6800 V5, empleada en los centros de datos de la Policía Nacional, no cuenta con el aval del Centro Criptológico Nacional.

Según fuentes de seguridad del Estado, el ingreso de esta tecnología se produjo gracias a gestiones políticas del entorno de Zapatero. Segundo Martínez, exjefe de Seguridad Nacional con su gobierno, es desde 2020 el director de Seguridad de Huawei España.

La Ley de Inteligencia Nacional china —aprobada en 2017— obliga a las empresas del país a cooperar con el espionaje estatal. Esto ha llevado a que múltiples países de la OTAN prohíban la incorporación de tecnología de Huawei en infraestructuras críticas. España, sin embargo, ha adoptado una postura distinta. Ni el PP en su etapa de gobierno ni el PSOE en la actual han revertido este tipo de decisiones.

Un modelo político tolerado por el bipartidismo

El informe de Disenso dedica una sección completa a detallar la estructura del régimen chino: ausencia de pluralismo político, censura automatizada en redes sociales, detención de disidentes, persecución religiosa, campos de reeducación y uso intensivo de vigilancia masiva.

Frente a este modelo, el informe concluye que para las relaciones políticas mantenidas por PP y PSOE con el PCCh no han supuesto un obstáculo el profundo autoritarismo del régimen. Por el contrario, la cooperación se ha profundizado en ámbitos como tecnología, infraestructura, formación política y gestión pública.

La documentación reunida incluye ejemplos como la redada 709, la represión en Hong Kong, los campos de detención para uigures, la prohibición del tibetano en escuelas, el encarcelamiento de pastores cristianos y la censura a activistas en general. Pese a todo ello, la cooperación se ha mantenido sin rupturas.

El acercamiento entre el bipartidismo español y el régimen chino no se limita al terreno diplomático. Ha incluido acuerdos políticos, respaldo institucional a Huawei, decisiones tecnológicas en espacios sensibles del Estado y relaciones empresariales con figuras cercanas al poder.

En un momento en que Estados Unidos y la OTAN recomiendan limitar la influencia del modelo político chino, España se ha convertido en uno de los países con mayor normalización de esa relación dentro del mundo occidental. El informe de Disenso lo define como una contradicción estratégica que compromete tanto la autonomía nacional como los principios constitucionales básicos.

A día de hoy, no existen mecanismos públicos de revisión ni auditorías independientes que evalúen el impacto de esta cooperación. La relación entre el bipartidismo y Pekín continúa activa, sin discusión abierta en el Congreso ni rendición de cuentas ante la opinión pública.

Abascal denunció en abril la connivencia del bipartidismo con el régimen comunista chino

El presidente de VOX, Santiago Abascal, denunció el pasado abril en un multitudinario acto del partido en Valencia la connivencia de PP y PSOE con el régimen comunista chino. «¿Qué elecciones hay en China? ¿Qué derechos tienen los periodistas en China? ¿Qué derechos tienen millones de chinos? No tienen derecho ni a profesar su fe (…). Pues esa es la referencia de Occidente. El capitalismo de Estado de China, que se produce a la vez que una dictadura totalmente opresiva. Esa es su referencia. Está bien que nos lo digan el PP y el PSOE, que van de la manita desde Bruselas hasta China».

«Con China quieren defendernos de los aranceles. No, con China lo que van a hacer es condenarnos una vez más, inundando nuestro mercado de productos producidos con mano de obra esclava, con lo que no pueden competir nuestros trabajadores, nuestros agricultores y nuestros ganaderos. De repente se han acordado del producto nacional los del Pacto Verde», concluyó.

+ en
Fondo newsletter