La Guardia Civil ha destapado una red criminal dedicada al robo de móviles de alta gama que operaba en al menos 16 provincias españolas y tenía su epicentro en Barcelona. En la denominada operación Ialomita se investiga a 15 personas —13 hombres y 2 mujeres, de entre 22 y 70 años— a quienes se atribuyen 60 delitos de distinta naturaleza, entre ellos robos con violencia, estafas y pertenencia a organización criminal.
El caso se inició en octubre de 2023, tras un robo violento en Aguilar de Campoo (Palencia). A partir de ahí, los agentes fueron enlazando decenas de denuncias con un mismo patrón delictivo que se extendía por todo el país, especialmente en la costa mediterránea y en localidades de Murcia, Valencia o Alicante. El balance final de la investigación recoge un robo con violencia en Palencia, cinco hurtos en Cantabria, diez en Murcia, nueve en Valencia y ocho en Alicante, además de delitos en Albacete, Burgos, Zaragoza y Granada.
La banda estaba integrada principalmente por ciudadanos rumanos (11 de los investigados), además de dos marroquíes y dos españoles. El valor de los teléfonos sustraídos asciende a 59.591 euros, mientras que las operaciones fraudulentas realizadas a través de aplicaciones bancarias suman otros 26.950.
El método de sustracción, bautizado como «la muleta», consistía en acercarse a las víctimas en tiendas o establecimientos, iniciar una conversación banal o desplegar un folio sobre la mesa para ocultar el dispositivo y, con un movimiento rápido, llevárselo sin que el propietario lo advirtiera. Acto seguido, los delincuentes pedían a la víctima que les acompañara a la salida, donde les esperaba un vehículo de apoyo para escapar con el botín.
Barcelona era el centro de operaciones. Allí cuatro miembros de la trama se encargaban de desbloquear los terminales y prepararlos para enviarlos a Marruecos, donde se revendían. Al mismo tiempo, accedían a las aplicaciones financieras instaladas en los móviles para realizar transferencias ilegales y vaciar las cuentas de los perjudicados.
La investigación ha permitido esclarecer un total de 60 delitos: 54 hurtos, dos robos con violencia, dos estafas, un delito de receptación y otro de pertenencia a grupo criminal. Con esta operación, la Guardia Civil ha logrado desarticular una estructura perfectamente organizada que se dedicaba a robar y revender teléfonos de última generación en un circuito internacional.