La Policía Nacional ha detenido en Palma de Mallorca a un inmigrante de nacionalidad sudanesa como autor de un delito de favorecimiento de la inmigración ilegal.
El arrestado era el patrón responsable de pilotar una embarcación tipo patera que fue rescatada el pasado 11 de noviembre al suroeste de la isla de Cabrera. A bordo viajaban 18 inmigrantes ilegales procedentes de Camerún, Malí, Chad y Sudán del Sur. Tras ser puesto a disposición judicial, el juez decretó su ingreso en prisión provisional sin fianza.
Cada uno de los 18 ocupantes abonó una cantidad superior a los 3.000 euros por el trayecto desde las costas del norte de Argelia hasta Baleares.
Los agentes del Grupo 1 de la UCRIF de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de Palma comprobaron que la embarcación reunía todas las características de las empleadas por las redes de tráfico de personas: condiciones de seguridad extremadamente deficientes, un único motor, escasos bidones de combustible, ausencia absoluta de chalecos salvavidas, sin bengalas, sin botiquín y sin ningún tipo de elemento de navegación o señalización obligatorio. Los 18 ocupantes viajaban hacinados, sin apenas espacio para moverse, y un elevado número de ellos no sabía nadar.
Lo que más llama la atención de este caso es el perfil de las nacionalidades detectadas. Ya no se trata únicamente de inmigrantes magrebíes, como ocurría en los primeros años de esta ruta, sino que ahora predominan de forma clara originarios de países subsaharianos: Camerún, Malí, Chad y Sudán del Sur. Este cambio no es casual. La progresiva diversificación de procedencias confirma la consolidación de la ruta Argelia-Baleares como alternativa preferente de las mafias tras el reforzamiento de los controles en Italia y en el Mediterráneo central.
Las organizaciones criminales han detectado que España, y concretamente las Islas Baleares, ofrecen en estos momentos una menor resistencia operativa que otras fronteras europeas. El cierre relativo de la vía italiana ha provocado un efecto desplazamiento inmediato; los mismos flujos que antes se dirigían a Lampedusa o Sicilia se redirigen ahora hacia el archipiélago balear, donde las mafias argelinas han establecido una infraestructura perfectamente engrasada que les permite lanzar pateras casi a diario con total impunidad. El detenido, un inmigrante sudanés seleccionado presumiblemente por la red para pilotar la embarcación, forma parte del engranaje habitual de estas organizaciones.