«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La joven perdió el conocimiento y tuvo que ser atendida de urgencia

Detenido un inmigrante ilegal argelino que había pedido la regularización por agredir sexualmente y dar una paliza a una joven en Málaga

Policía Nacional en Málaga. Redes sociales

Un inmigrante argelino de 33 años y en situación ilegal ha sido detenido en Málaga por su presunta implicación en una agresión sexual y una brutal agresión física contra una joven de 19 años. El arrestado, que llevaba menos de un año residiendo en España, había iniciado recientemente los trámites para acogerse al proceso extraordinario de regularización impulsado por el Gobierno.

Tras ser puesto a disposición judicial, el hombre quedó en libertad provisional después de prestar declaración, aunque continúa investigado y deberá volver a comparecer ante la Justicia cuando sea requerido, según avanza OkDiario.

El caso ha reabierto el debate sobre los criterios aplicados en los procedimientos de regularización de extranjeros, especialmente en relación con la valoración de antecedentes policiales y posibles riesgos para la seguridad pública. La polémica se produce en un momento en el que miles de personas han solicitado acogerse al proceso extraordinario aprobado por el Ejecutivo.

Según la denuncia presentada, los hechos tuvieron lugar durante la madrugada del pasado 6 de junio en el centro de Málaga. La víctima se encontraba junto a una amiga cuando ambas abandonaban una zona de ocio nocturno. En ese momento, dos individuos se aproximaron presuntamente con la intención de sustraerles el teléfono móvil.

De acuerdo con el relato de la joven, uno de los hombres comenzó a intentar besarla y sujetarla contra su voluntad. Cuando ella trató de apartarlo y rechazó el contacto, el agresor supuestamente reaccionó de forma extremadamente violenta, propinándole un fuerte golpe que la hizo caer al suelo.

Como consecuencia del impacto, la joven perdió el conocimiento y tuvo que ser atendida de urgencia. Los servicios médicos confirmaron posteriormente diversas lesiones de consideración, entre ellas fracturas en la zona nasal y orbital, además de múltiples contusiones en el rostro que requirieron hospitalización.

Fuentes policiales indican que el sospechoso no contaba con antecedentes penales previos y que había solicitado acogerse al mecanismo de regularización abierto por el Gobierno. Este procedimiento exige, entre otros requisitos, la aportación de documentación relativa a la ausencia de antecedentes, aunque la normativa establece que la existencia de informes policiales desfavorables no implica automáticamente la denegación de la autorización.

La evaluación de estos informes corresponde a las unidades administrativas encargadas de tramitar los expedientes de extranjería, dependientes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Son estos funcionarios quienes deben determinar, atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso, si la persona representa un riesgo para el orden público, la seguridad ciudadana o la salud pública.

El programa extraordinario de regularización ha recibido ya cientos de miles de solicitudes y encara sus últimas semanas de vigencia. Las previsiones iniciales del Ejecutivo apuntaban a varios cientos de miles de potenciales beneficiarios, aunque distintas fuentes han manejado cifras superiores.

La normativa ha generado posiciones enfrentadas en el ámbito político. Desde la oposición se han expresado dudas sobre la conveniencia de conceder autorizaciones de residencia a personas con antecedentes policiales o vinculadas a investigaciones abiertas. Por su parte, durante la elaboración de la reforma también surgieron discrepancias dentro de la propia Administración acerca del peso que debían tener los informes de las fuerzas de seguridad en la resolución final de los expedientes.

Mientras la investigación judicial sigue su curso, el caso ha vuelto a situar en el centro del debate público la relación entre los procesos de regularización extraordinaria y los mecanismos de control destinados a garantizar la seguridad y el cumplimiento de la legalidad.

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