Un inmigrante marroquí de 25 años llamado Mohamed C. ha sido señalado como principal sospechoso de la violenta agresión sexual cometida el pasado mes de febrero en la zona de Montjuic, en Barcelona. El arresto se ha formalizado este 26 de marzo dentro del propio centro penitenciario de Quatre Camins, donde ya cumplía condena por delitos similares, según avanza ElCaso.cat.
El detenido no ha sido trasladado fuera de prisión, ya que su situación actual es la de interno, pero los agentes le han notificado formalmente su implicación en este nuevo caso. La investigación ha sido llevada a cabo por la Unidad Central de Agresiones Sexuales de los Mossos d’Esquadra, que ha logrado reconstruir los hechos y vincularlo con el ataque.
La agresión se produjo el 13 de febrero por la mañana, cuando la víctima paseaba a sus perros por los jardines de Mossèn Costa i Llobera, conocidos como el parque de los cactus. Según la reconstrucción policial, el agresor la abordó por la espalda, la inmovilizó y la arrastró durante un largo periodo por la zona, provocándole caídas y pérdidas de conciencia. Finalmente, la atacó sexualmente en un punto apartado. Tras lo ocurrido, la mujer logró pedir ayuda, aunque continúa recuperándose tanto de las lesiones físicas como del impacto psicológico.
Los investigadores consideran que el sospechoso aprovechó un permiso penitenciario de varios días para cometer la agresión. Horas después del ataque, regresó al centro penitenciario, donde, según las pesquisas, se rapó el cabello, un gesto que levantó sospechas entre los agentes al interpretarse como un posible intento de dificultar su identificación.
Este individuo ya había sido condenado anteriormente por agresiones sexuales cometidas cuando era menor de edad, con víctimas de distintas edades en zonas como Vall d’Hebron o los jardines de Barcelona. Desde 2024 había comenzado a disfrutar de permisos de salida concedidos por Instituciones Penitenciarias, algunos de varios días de duración.
A raíz de las sospechas, se suspendieron nuevos permisos y se adoptaron medidas internas, como el cambio de módulo dentro de la prisión. Además, se paralizó un posible traslado a un régimen más abierto que le habría permitido mayor libertad de movimientos.
Los Mossos no descartan que el sospechoso pueda estar relacionado con otros hechos similares durante periodos en los que estuvo fuera de prisión. La investigación sigue abierta y el juez encargado del caso deberá determinar las medidas a adoptar mientras se avanza hacia el juicio.
Este nuevo episodio ha reavivado el debate sobre la gestión de los permisos penitenciarios en casos de delincuentes reincidentes, especialmente en delitos de carácter sexual, al evidenciar posibles fallos en el sistema de seguimiento y evaluación del riesgo.