
Un inmigrante ilegal marroquí que entró en Ceuta durante la invasión ha sido detenido después de amenazar con un cuchillo a un grupo de militares durante la madrugada de este domingo en la zona del Puerto. El individuo hizo gestos con el arma y manifestó su intención de matarlos, según ha informado Okdiario. Ningún efectivo resultó herido.
Los hechos se produjeron en la avenida Cañonero Dato, donde un vecino alertó a la Policía al observar que el sujeto se estaba enfrentando a varios miembros de las Fuerzas Armadas pertenecientes a la Comandancia General de Ceuta.
Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y una radiopatrulla. A su llegada localizaron al individuo, que mantenía una actitud agresiva. Según la información publicada, el marroquí se revolvió también con violencia contra los policías, que finalmente consiguieron reducirlo y detenerlo.
El arrestado está acusado de atentado contra agentes de la autoridad, amenazas graves y lesiones en grado de tentativa respecto a los militares, además de un delito de resistencia por su comportamiento frente a los policías que acudieron al lugar.
El episodio se suma a la sucesión de agresiones y enfrentamientos sufridos por militares, policías y guardias civiles desde la invasión de Ceuta del pasado 30 de julio. La presión sobre las Fuerzas de Seguridad y los efectivos militares desplegados se mantiene mientras miles de inmigrantes ilegales continúan en la ciudad.
Según datos de fuentes policiales publicados por OKDIARIO, a mediados de septiembre se habían presentado 59 denuncias por ataques contra policías, militares y guardias civiles y otras 38 por agresiones sexuales, trece de ellas con penetración. El mismo medio señala que la inmensa mayoría de los denunciados por ambos tipos de delitos son de nacionalidad marroquí.
La escalada de incidentes ha dejado ya efectivos con lesiones de gravedad. Dos militares tuvieron que ser evacuados desde Ceuta hasta Madrid y trasladados al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla después de sufrir ataques durante su despliegue en la ciudad.
Uno de ellos resultó herido el pasado 9 de septiembre, cuando intervino ante el intento de robo a una mujer que salía de un supermercado. El militar, perteneciente a Regulares, sufrió una lesión en la rodilla. Los implicados consiguieron huir sin ser identificados, según la información publicada.
El segundo caso ocurrió durante la madrugada del pasado sábado. Una patrulla del Regimiento de Regulares trataba de identificar a un grupo de inmigrantes que, según la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), se encontraba en estado de embriaguez y ofreció resistencia. Uno de ellos empujó a un soldado, que cayó entre las rocas y sufrió una fractura de peroné y lesiones en el hombro que obligaron a intervenirlo quirúrgicamente.
La situación ha provocado también las protestas de los propios militares. La Asociación de Tropa y Marinería (ATME) convocó esta semana una concentración para reclamar que los efectivos destinados a estas tareas sean considerados agentes de la autoridad y que la profesión militar reciba el reconocimiento de profesión de riesgo.
ATME ha denunciado además las limitaciones con las que operan los efectivos. Su presidente, Marco Antonio Gómez, aseguró a OKDIARIO que los militares han recibido instrucciones verbales para no trasladar públicamente los incidentes que están sufriendo por temor a posibles consecuencias profesionales. Se trata de una denuncia de la asociación que el texto aportado no acompaña de una respuesta oficial del Ministerio de Defensa.
Los incidentes afectan igualmente a Policía Nacional y Guardia Civil. El sindicato JUPOL ha alertado de agentes con fracturas de dedos, heridas por patadas, arañazos y ataques con piedras, además de daños en vehículos policiales.
«Prácticamente todas las unidades desplegadas denuncian que la situación que están viviendo es terrible y que los ilegales cada vez son más agresivos con ellos», afirmó la portavoz de JUPOL, Laura García.
La AUGC también denunció un ataque ocurrido el 11 de septiembre, cuando una patrulla de la Guardia Civil acudió a apoyar a militares que identificaban a cinco marroquíes indocumentados. Uno de ellos arremetió contra un agente y ofreció una fuerte resistencia durante su reducción. Dos guardias civiles sufrieron traumatismos y excoriaciones.
El agresor fue condenado al día siguiente a dos años de prisión y a la expulsión del territorio nacional, según la información facilitada.
El nuevo episodio de esta madrugada vuelve a poner el foco sobre las condiciones de seguridad de los efectivos desplegados en Ceuta y sobre las consecuencias que sigue dejando la invasión casi dos meses después de que decenas de miles de personas cruzaran la frontera.