La Policía Nacional ha detenido a cuatro inmigrantes de origen argelino por su presunta implicación en la desaparición y muerte de Jesús Tavira. Los investigadores han localizado el cuerpo sin vida del empresario oculto en una vivienda, enterrado a unos dos metros de profundidad y cubierto con escombros y una capa de cemento.
El hallazgo se produjo tras varias semanas de pesquisas iniciadas a raíz de la desaparición del hombre, de 63 años, el pasado 18 de marzo. Pocos días después, su vehículo apareció completamente calcinado en el barrio alicantino de las Mil Viviendas, lo que llevó a los agentes a sospechar desde el primer momento de un posible homicidio vinculado a un ajuste de cuentas.
Durante la operación policial, llevada a cabo este martes, fueron arrestados el mecánico que trabajaba habitualmente con la víctima —también de nacionalidad argelina—, su pareja y otros dos individuos relacionados con él. Las detenciones permitieron a los agentes acceder a la vivienda donde finalmente se encontró el cadáver.
Aunque la identificación oficial está pendiente de pruebas concluyentes, los investigadores consideran que se trata de Tavira por varios indicios, entre ellos una medalla que solía llevar al cuello y la complexión física del cuerpo. La primera inspección forense apunta a que la muerte se produjo por heridas de arma blanca.
El caso ha vuelto a poner el foco en la figura de Tavira, que años atrás adquirió notoriedad mediática por su relación con el asesinato de María del Carmen Martínez, ocurrido en 2016 en Alicante. La víctima fue tiroteada dentro de su vehículo en un concesionario, en un contexto marcado por disputas familiares relacionadas con una herencia.
En aquella investigación, Tavira, amigo de Miguel López —principal acusado y posteriormente absuelto—, declaró que había visto a dos individuos de origen magrebí merodeando por el lugar poco antes del crimen. Sin embargo, esa línea fue descartada por la Policía tras comprobarse múltiples contactos telefónicos entre ambos en fechas cercanas a los hechos.
A pesar de haber sido interrogado en varias ocasiones, Tavira nunca fue imputado en aquel procedimiento. Ahora, los investigadores subrayan que su asesinato no guarda relación con ese episodio anterior y centran sus hipótesis en un móvil distinto, como un robo o un conflicto personal.
La investigación continúa abierta para esclarecer todos los detalles del crimen, mientras los cuatro detenidos permanecen a disposición judicial a la espera de que se determine su grado de implicación en los hechos.