La Policía Nacional ha detenido en Palma a dos individuos de origen argelino y marroquí, ambos en situación ilegal en el país, por un robo de vehículo, agresión a agentes de la autoridad y conducción temeraria.
Los hechos, ocurridos en la madrugada del pasado martes, incluyen el hurto y uso indebido de un vehículo con matrícula italiana, una huida temeraria que puso en riesgo la seguridad vial, resistencia y desobediencia a la autoridad, y un atentado directo contra agentes policiales.
Según fuentes policiales consultadas por LA GACETA, estos detenidos «no son novatos en el mundo de la delincuencia», acumulan más de una decena de antecedentes cada uno.
El incidente comenzó alrededor de las 04.40 horas en el barrio de Son Gotleu, una zona ya conocida por su alta concentración de población inmigrante y por los problemas de seguridad que ello conlleva.
Agentes del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC), en labores rutinarias de prevención de la delincuencia, observaron un vehículo circulando sin luces. Al intentar interceptar el coche en un semáforo, los tres ocupantes —de los cuales sólo dos fueron capturados— emprendieron una huida a toda velocidad, ignorando señales de tráfico y conduciendo de manera imprudente hacia Marratxí. Esta persecución, que involucró a varias patrullas policiales, se prolongó con intentos de cierre de paso para evitar heridos.
Finalmente, el vehículo regresó a Son Gotleu, donde dos de los ocupantes abandonaron el coche y trataron de escapar a pie. El conductor, de origen argelino, fue interceptado por los policías, pero no sin antes agredirles físicamente, causando heridas en la rodilla a uno de los agentes durante la reducción. El copiloto, de origen marroquí, fue localizado escondido bajo una furgoneta cercana y, aunque no opuso resistencia en el momento de la detención, comparte la responsabilidad en el hurto del vehículo.
Las investigaciones posteriores revelaron que el coche había sido sustraído, confirmando las sospechas iniciales. El argelino enfrenta cargos por hurto/uso de vehículo, atentado a la autoridad y delitos contra la seguridad vial, mientras que el marroquí ha sido acusado de resistencia y desobediencia. Pero lo más alarmante, según las fuentes policiales, es el historial delictivo de ambos; más de diez antecedentes por cabeza, incluyendo «otros robos y altercados violentos».