Barcelona enfrenta una alarmante oleada de violencia urbana protagonizada por jóvenes descendientes de inmigrantes, según revelan fuentes de Los Mossos a LA GACETA. En los últimos días, se han registrado dos incidentes delictivos particularmente graves que han dejado en evidencia fallos en los procesos de integración. Seis menores de origen extranjero han sido detenidos por estos actos, que combinan robos con violencia, lesiones y un uso intimidatorio de navajas, configurando un patrón preocupante que las autoridades vinculan a una delincuencia emergente.
El primer caso tuvo lugar el sábado por la tarde en el centro comercial de la Diagonal, cuando dos jóvenes acorralaron a otras dos víctimas, también menores, en un acto de violencia que incluyó el robo de unas zapatillas, unos AirPods y un teléfono movil. Los agresores actuaron en manada, empleando navajas para intimidar y agrediendo físicamente a las víctimas, lo que dejó secuelas evidentes. Este incidente se suma a otro ocurrido el día después en el distrito de Eixample —domingo—, aún más brutal, donde un joven de nacionalidad ucraniana fue apaleado hasta quedar inconsciente en el suelo. Uno de los agresores, según las fuentes, llevaba puestas las zapatillas robadas en el episodio previo.
La grabación exclusiva obtenida por LA GACETA, aportada por testigos a Los Mossos, muestra cómo los atacantes emprenden a golpes y patadas contra el joven ucraniano, un vídeo que expone la ferocidad de la agresión y refuerza las denuncias sobre esta escalada delictiva.
Hay siete implicados, seis son hijos de inmigrantes de origen ecuatoriano, peruano, hondureño y rumano. Las fuentes de los Mossos destacan que «se trata de una segunda generación que, debido a deficiencias en su integración, está derivando en núcleos de delincuencia». Cuatro de estos menores residen en Hospitalet, tres de ellos en el barrio de La Florida, un área señalada como foco de estos problemas. Además, se ha confirmado que «varios de los implicados tienen antecedentes por hechos similares».
Los Mossos advierten que esta tendencia, observada también en otros países europeos, refleja una carencia estructural en las políticas de integración, que deriva en violencia. La grabación exclusiva, un testimonio desgarrador de la realidad, subraya la urgencia de medidas contundentes para evitar que estos actos sigan normalizándose en las calles de Barcelona.