«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
pertenecían a una red criminal

Un juez decreta ingreso en prisión para dos marroquíes por asaltar iglesias en Murcia, Alicante y Almería

Un coche de la Policía Nacional. Europa Press

La Policía Nacional ha detenido a nueve individuos como integrantes de una red criminal dedicada a robar en iglesias y parroquias de las provincias de Murcia, Alicante y Almería, informaron fuentes del Cuerpo en un comunicado.

En concreto, a los arrestados se les atribuye la autoría de al menos 20 delitos de robo con fuerza. Dos de ellos, de nacionalidad marroquí, han entrado en prisión. El titular del juzgado de Instrucción número 8 de Murcia, en funciones de guardia, decretó el pasado viernes, 3 de junio, el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para ellos.

Los delincuentes iniciaron su actividad delictiva a principios del pasado enero en localidades cercanas a sus domicilios, si bien poco a poco fueron ampliando su margen de actuación hasta las provincias de Alicante, Almería y Granada. Su ‘modus operandi’ consistía en observar el nivel de seguridad de los establecimientos objeto de asalto para acceder a ellos de la manera más rápida.

De esta forma, aprovechaban las madrugadas para colarse en parroquias e iglesias, a sabiendas de que dentro de ellas suele haber dinero en efectivo procedente de las donaciones de los feligreses, objetos de valor utilizados en la Eucaristía y joyas que adornan las imágenes sagradas.

Los investigadores de Policía Nacional comenzaron a realizar gestiones en diferentes establecimientos de empeños, además de entrevistarse con diferentes párrocos y hermanos mayores de cofradías para el reconocimiento de anillos, sortijas y pendientes sustraídos en sus parroquias.

El grupo, que también robaba en centros de mayores de Murcia y Alicante, estaba perfectamente organizado. Cada miembro desempeñaba un rol: desde los más jóvenes, que usaban su agilidad y poco peso para acceder por las ventanas, hasta un perito que se encargaba de empeñar las joyas.

El dinero sustraído se lo gastaban en casas de apuestas y en fiestas. Uno de los principales implicados llegó a estar alojado con su novia más de una semana en un conocido hotel de cuatro estrellas de la capital murciana, gastándose en total unos 10.000 euros.

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