Nuevo episodio que evidencia las grietas del sistema de protección de menores en España. La Policía Nacional ha detenido a un profesor universitario marroquí acusado de abandonar deliberadamente a sus dos hijos menores en Guipúzcoa para que fueran acogidos por las instituciones públicas, tras lo cual regresó a Marruecos.
Los hechos se enmarcan dentro de la llamada ‘Operación Zaugarria’, en la que los agentes detectaron a dos menores de origen marroquí que habían sido registrados como MENA (menores extranjeros no acompañados) y trasladados a centros de acogida dependientes de la Diputación foral.
Sin embargo, la investigación destapó una realidad muy distinta: los menores no habían llegado solos, sino acompañados por su propio padre, quien los condujo hasta España con pleno conocimiento de los procedimientos necesarios para que quedaran bajo tutela pública.
Según el testimonio de los propios menores, el progenitor los acompañó hasta Bilbao y permaneció con ellos hasta el momento en que se presentaron ante la Policía como menores desamparados. Fue entonces cuando el padre regresó a Marruecos, dejando a sus hijos en manos del sistema.
El caso revela un patrón creciente detectado por las autoridades: padres que introducen a sus hijos en España para que el Estado asuma su manutención, aprovechando los mecanismos de protección de menores.
Los dos hermanos fueron inicialmente acogidos en Vizcaya, pero posteriormente se trasladaron a Guipúzcoa por recomendación de otros compatriotas, ingresando en centros de San Sebastián y Arrasate.
Paradójicamente, los menores no se encontraban en situación de vulnerabilidad económica en su país de origen. Según declararon, su padre —profesor de biología en una universidad marroquí— les proporcionaba sustento, pero consideraron que en España tendrían más oportunidades.
Tras las investigaciones, la Policía localizó al progenitor en Algeciras, desde donde fue citado a dependencias policiales en San Sebastián. A su llegada, fue detenido como presunto autor de dos delitos de abandono de menores. Finalmente, tras los trámites correspondientes, el propio padre manifestó su intención de hacerse cargo de sus hijos, procediéndose a la reagrupación familiar con la colaboración de las instituciones.