«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
ante la inexistencia de una unidad específica contra el narco

Doñana se llena de bidones del narco y evidencia la expansión del tráfico de droga en Andalucía

Bidones de gasolina en las playas de Doñana.

Decenas de bidones de gasolina han aparecido en una playa del Parque Nacional de Doñana, entre Matalascañas y Pico del Loro, en el término municipal de Almonte. Los envases, conocidos como petacas y asociados a la logística de los clanes de la droga, vuelven a poner el foco en la expansión del narcotráfico, que ha dejado de concentrarse de forma exclusiva en el Campo de Gibraltar para extenderse por distintos puntos de Andalucía.

Las imágenes han sido difundidas en un vídeo por el activista medioambiental Enrique Herrero, conocido como Quique Bolsitas. En ellas se observa cómo los bidones aparecen esparcidos por la arena tras su uso en operaciones de petaqueo, término empleado en el argot policial para referirse al suministro de combustible a las narcolanchas que operan en alta mar.

El hallazgo ha reactivado la alarma sobre el impacto ambiental de estas actividades criminales en uno de los espacios naturales más sensibles de Europa. Los bidones habrían sido arrojados al mar y arrastrados posteriormente por las corrientes hasta la costa, con el consiguiente riesgo de contaminación de la arena y de daño directo a aves y otras especies protegidas.

El episodio llega pocos días después de que el secretario provincial de la Asociación Unificada de Guardias Civiles en Huelva, Lucas Lavilla, alertara de que Doñana se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada de droga en la península y en «el mayor parque natural sin vigilancia física de Europa».

Las mafias aprovechan esta falta de presencia permanente sobre el terreno y la inexistencia de una unidad específica contra el narcotráfico en la zona para realizar alijos de forma recurrente. La compleja geografía de la provincia, con las marismas del Guadiana y del Guadalquivir como enclaves estratégicos, facilita las rutas marítimas y fluviales empleadas por los clanes.

Pese a las imágenes difundidas y a las denuncias públicas, desde la Guardia Civil niegan un aumento del narcotráfico en Doñana. El coronel jefe de la Comandancia de Huelva, Julio Serrano, afirmó esta semana que se destinan «muchos recursos» a la lucha contra estas organizaciones criminales, aunque reconoció que la presión policial provoca desplazamientos de la actividad delictiva.

«Esto es como un globo. Cuando se aprieta por un sitio, se infla por otro». Serrano defendió el trabajo de las fuerzas de seguridad y subrayó que las operaciones continúan con incautaciones de droga, aprehensión de narcolanchas y detenciones. También destacó los resultados de la colaboración con Portugal, especialmente tras el refuerzo de la vigilancia en el Guadalquivir, que ha empujado a los clanes hacia el Guadiana, un entorno de especial complejidad por su carácter fronterizo.

Mientras tanto, los restos del narcotráfico siguen apareciendo en Doñana, un espacio natural que, además de símbolo medioambiental, se confirma como nuevo escenario de la presión criminal ante la falta de control efectivo y de una estrategia específica sobre el terreno.

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