Barcelona volvió a vivir una madrugada marcada por la delincuencia. En torno a las dos de la mañana del martes, un turista estadounidense fue apuñalado en la playa de Sant Sebastià, en la Barceloneta, durante un asalto perpetrado por dos jóvenes magrebíes que buscaban robar el bolso de su pareja. El hombre sufrió una herida de arma blanca en la zona de las costillas y tuvo que ser trasladado de urgencia al Hospital del Mar. Aunque en un primer momento se temió por su vida, los médicos confirmaron después que la lesión no era profunda y pudo recibir el alta a lo largo de la mañana.
Los atacantes, uno de ellos autor directo de la cuchillada, huyeron tras el asalto. Los Mossos d’Esquadra, a través de la Unidad de Investigación de Ciutat Vella, trabajan ahora para localizarlos. Cuentan con la descripción aportada por las víctimas y varios testigos y sospechan que se trata de delincuentes habituales de la zona. Según fuentes policiales, este tipo de ladrones multirreincidentes, con numerosos antecedentes, operan todo el año contra turistas para después refugiarse en pisos del Gòtic, del Raval o de la propia Barceloneta. La investigación se centra en un robo con violencia y lesiones.
Pero este no fue el único suceso de la noche. En el distrito de Ciutat Vella se produjeron, al menos, otros dos apuñalamientos. Uno en la zona de Drassanes y otro en la calle de la Cera, junto a la ronda de Sant Pau. En estos casos, la policía descarta el robo como móvil y los relaciona con enfrentamientos entre personas vinculadas al pequeño tráfico de drogas. Los heridos, que no colaboran con los agentes, apuntan a esa hipótesis.
En total, tres apuñalamientos en una sola noche en el centro de Barcelona. Una estadística que alarma tanto a vecinos como a los propios policías, mientras las autoridades políticas, municipales y autonómicas, insisten en minimizar la situación y asegurar que la ciudad es segura.