
España mantiene una de las cifras más duras del aborto prenatal: el 95% de los diagnósticos de síndrome de Down durante el embarazo acaban en aborto, según ha señalado el expresidente de Down España Mateo San Segundo en una entrevista con Servimedia.
El dato refleja la contradicción de un sistema que proclama la inclusión de las personas con discapacidad, pero permite que la mayoría de los niños diagnosticados con esta condición no llegue a nacer. El diagnóstico prenatal se ha convertido, en la práctica, en una sentencia para miles de bebés.
La tendencia general del aborto en España también vuelve a crecer. En 2024, último año con datos disponibles, se registraron 106.172 abortos, 3.075 más que en 2023. El aumento fue del 2,98%. Desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, la cifra acumulada asciende a 582.172 abortos.
El caso del síndrome de Down revela con especial crudeza el fondo del debate. El estudio Aborto y síndrome de Down: propuestas desde el feminismo y los derechos humanos recoge que muchas mujeres que reciben un diagnóstico prenatal experimentan sentimientos de culpa o responsabilidad, además de una presión social marcada por estereotipos negativos sobre la discapacidad.
Los datos desmontan el discurso oficial sobre inclusión. Las administraciones multiplican campañas sobre diversidad, derechos y discapacidad, pero el aborto sigue eliminado de forma masiva a los bebés con síndrome de Down antes de nacer.
Un estudio publicado por el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, realizado por Gert de Graaf, Frank Buckley y Brian Skotko, plantea una pregunta de fondo: dónde nace realmente la discapacidad. La cuestión no apunta sólo al niño diagnosticado, sino a una sociedad que convierte la fragilidad en motivo de descarte.
Cien años después del nacimiento del médico francés Jérôme Lejeune, descubridor de la trisomía del cromosoma 21, España avanza en una dirección opuesta a la defensa de los más débiles: más abortos, más diagnósticos convertidos en eliminación prenatal y una inclusión que, demasiadas veces, empieza sólo cuando se ha permitido nacer.