El Papa León XIV ha lanzado este lunes un firme mensaje en defensa de la vida durante su histórico discurso en el Congreso de los Diputados, donde ha reclamado que toda existencia humana sea reconocida y protegida «desde su concepción hasta su ocaso natural».
En la primera intervención de un Pontífice ante la Cámara Baja española, León XIV situó la dignidad de la vida humana en el centro de su mensaje público y advirtió de que cuando una sociedad oscurece esta certeza, los primeros perjudicados son siempre los más vulnerables.
«Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia», afirmó ante los diputados.
El Papa defendió así una posición frontalmente contraria al aborto y la eutanasia, dos de los grandes pilares de la agenda izquierdista en España durante los últimos años. Su mensaje fue pronunciado precisamente en una institución que ha aprobado y consolidado algunas de las leyes más agresivas contra la vida en Europa occidental.
León XIV recordó que la ley no puede perder su sentido más profundo, que es servir y proteger a cada persona. «Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona», señaló.
El Pontífice planteó además una pregunta directa sobre la justicia de una comunidad política que abandona al no nacido. «¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido?», preguntó.
La frase resume el eje moral de su intervención: una nación no se mide sólo por su riqueza, sus instituciones o su discurso público, sino por la forma en que trata a quienes no pueden defenderse. «La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad», añadió.