El actor Enrique Arce ha reflejado una realidad visible dentro del cine español: la tendencia de muchos intérpretes y figuras públicas a exhibir su compromiso con causas progresistas como una forma de autopromoción más que de verdadera convicción. En una entrevista concedida a OkDiario, el actor valenciano ha criticado abiertamente lo que ha definido como virtue signaling, una expresión anglosajona que, según ha explicado, se traduce como «muestra de virtud» y que, en su opinión, responde más al ego que al compromiso real.
«Tenemos esa necesidad de enarbolar una causa y sacar las banderas, como si los actores tuviéramos una mayor conciencia o un derecho especial a pronunciarnos sobre todo», ha señalado Arce, cuestionando la autenticidad de muchos discursos dentro del sector cinematográfico. «Virtue signaling es eso: mirar lo que apoyo yo. Pero si de verdad te importa, hazlo desde el anonimato, no desde tu sofá de un millón de euros. No me cuentes historias, tío», ha añadido con contundencia.
El intérprete ha insistido además en la importancia de la coherencia personal por encima del postureo ideológico. «Que haya coherencia, sobre todo. Que la gente se dé cuenta de que lo que piensa no es tan importante como para que todo el mundo tenga que saberlo», ha remarcado, en alusión al exhibicionismo moral que, según él, se ha convertido en norma entre algunos profesionales del cine y la televisión.
Las palabras de Arce, conocido por su papel en La casa de papel, han reavivado el debate sobre la relación entre el mundo del espectáculo y la política, y sobre hasta qué punto ciertos gestos de compromiso social responden a una verdadera preocupación o simplemente a la necesidad de proyectar una imagen virtuosa ante la opinión pública.