«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
por el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Egipto

El campo español, en alerta por la invasión de frutas y hortalizas egipcias favorecida por Bruselas

Recogida de tomates.

La organización agraria Asaja ha alertado de una nueva amenaza para los cultivos españoles: Egipto. Según denuncian, las importaciones de frutas y hortalizas procedentes del país norteafricano se han disparado en los últimos años por culpa de la «permisividad» de Bruselas y los acuerdos comerciales firmados con terceros países. La situación, advierten, pone en riesgo la rentabilidad del campo español y multiplica el peligro de entrada de plagas y enfermedades vegetales.

El aumento de la entrada de productos egipcios —como limones, naranjas, mandarinas, cebollas, patatas o uvas de mesa— se ampara en el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Egipto, vigente desde 2004, así como en un pacto específico sobre productos agrícolas en vigor desde junio de 2010. Ambos acuerdos han facilitado la entrada masiva de mercancías que, según los agricultores, llegan sin los controles fitosanitarios exigidos a las producciones europeas.

El presidente de Asaja Murcia, Juan de Dios Hernández, ha denunciado, recoge El Debate, que estas importaciones «no paran de crecer» y constituyen «una grave amenaza para el sector agrícola español«, tanto por el riesgo sanitario que implican como por el «dumping social» y la «competencia desleal» que suponen. Por ello, ha exigido a la Unión Europea que refuerce los controles en frontera sobre los productos procedentes de Egipto «para evitar la entrada de plagas y enfermedades que podrían devastar nuestros cultivos».

Además, Hernández ha reclamado a las autoridades europeas que suspendan la importación de frutas y hortalizas egipcias, ya que la diferencia de costes de producción y la falta de garantías sanitarias «ponen en peligro la competitividad y la viabilidad de las explotaciones españolas». «No podemos consentir por más tiempo que se abran las puertas de Europa a productos de terceros países sin los mismos requisitos que se nos imponen a nosotros. Basta ya, esto no se puede permitir ni un día más», ha subrayado.

El dirigente agrario ha advertido de que la política comercial de Bruselas está destruyendo el tejido productivo y social del campo español: «La permisividad y los acuerdos con países extracomunitarios son profundamente dañinos y están empujando a miles de familias al abandono del cultivo. Si la Unión Europea no rectifica, será responsable directa del colapso de un sector esencial para nuestra economía y nuestra forma de vida».

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