«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
La cabaña ovina se desploma un 33% desde 2021

El campo pierde casi cinco millones de ovejas en cuatro años y agrava la crisis del sector ganadero

Oveja en imagen de archivo.

La última encuesta del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación sobre la cabaña ganadera en 2025 confirma el deterioro acelerado del sector ovino y caprino en España, con una caída de dimensiones estructurales que compromete su viabilidad. En apenas un año, el censo de ovino ha perdido 2.382.088 cabezas, lo que supone un desplome del 17,68%.

El retroceso es aún más acusado si se amplía el foco temporal. Desde 2021, España ha pasado de 15.081.347 ejemplares a poco más de diez millones en 2025, una pérdida de 4.987.405 animales, equivalente al 33,07%. La comparación histórica agrava el diagnóstico: en el año 2000 el país contaba con 24 millones de ovejas.

El golpe más severo se concentra en las hembras destinadas a la reproducción, con una pérdida cercana a los dos millones en sólo un año. Este dato anticipa un deterioro adicional del sector a corto y medio plazo, al comprometer la capacidad de reposición de las explotaciones.

El contexto combina factores estructurales y coyunturales. Años de sequía, márgenes estrechos y la falta de estabilidad han provocado el cierre de explotaciones sin relevo generacional. La dureza de la actividad y la ausencia de incentivos han alejado a nuevos ganaderos, lo que reduce progresivamente el tamaño del sector.

A este escenario se suma el impacto sanitario de la lengua azul, una enfermedad vírica transmitida por insectos que ha provocado abortos, problemas de fertilidad y un aumento significativo de la mortalidad en las explotaciones. Su incidencia se ha convertido en uno de los principales factores de caída del censo.

El deterioro no se limita al ovino. El caprino también acusa la tendencia, con una pérdida superior a las 400.000 cabezas en el último año, lo que sitúa el total por debajo de los dos millones de animales por primera vez.

La reducción de la cabaña ha tenido un efecto directo en el mercado. Menor oferta y aumento de la exportación han impulsado el precio del cordero, lo que ha permitido a parte de los ganaderos aliviar sus cuentas. Sin embargo, el propio sector advierte de que un encarecimiento excesivo puede terminar frenando el consumo interno.

El inicio de 2026 añade nuevas incertidumbres. El tren de borrascas ha afectado a la actual campaña de partos, con consecuencias graves en algunas regiones. Según estimaciones trasladadas por el responsable de ovino de COAG, Antonio Punzano, la mortalidad en explotaciones andaluzas ha oscilado entre el 40% y el 50%, lo que anticipa nuevas caídas en los próximos meses.

El resultado es un sector cada vez más reducido, con menos explotaciones, menor capacidad productiva y mayor dependencia de factores externos. Una evolución que refleja el debilitamiento progresivo de la ganadería extensiva en España y que plantea un problema de fondo para el equilibrio del campo y la soberanía alimentaria.

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