«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tensión entre la cúpula y la UCO

El DAO de la Guardia Civil trató de apartar a mandos de la UCO para evitar que siguieran investigando los casos de corrupción del PSOE

El DAO de la Guardia Civil, Manuel Llamas. Europa Press

La difusión del sumario del caso de las «cloacas del PSOE» ha provocado una profunda conmoción en distintos sectores de la Guardia Civil, donde numerosos mandos y agentes observan con preocupación las revelaciones sobre las presiones políticas ejercidas sobre la Unidad Central Operativa (UCO) en investigaciones sensibles relacionadas con el entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Según publica ABC, hay un clima de malestar creciente tras conocerse las declaraciones incorporadas al procedimiento judicial, en las que los últimos responsables de la UCO habrían alertado de intentos para condicionar determinadas actuaciones.

Según los testimonios recogidos en la causa, el actual general de brigada Rafael Yuste habría denunciado la existencia de presiones para que los investigadores se mantuvieran al margen de asuntos como los casos de Begoña Gómez y David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.

Las mismas fuentes sitúan el foco sobre el director adjunto operativo de la Guardia Civil, Manuel Llamas, quien ocupa el cargo desde 2023. De acuerdo con las declaraciones incorporadas al sumario, en diversas reuniones internas se habría planteado la conveniencia de que los agentes se «pusieran de perfil» en aquellas investigaciones con una elevada carga política.

La tensión entre la cúpula operativa y los responsables de la UCO habría aumentado a medida que avanzaban las investigaciones judiciales. Diversos testimonios apuntan a enfrentamientos entre Llamas y Yuste por el acceso a información relativa a procedimientos abiertos y diligencias pendientes de remisión a los juzgados.

En este contexto, algunos mandos recuerdan que Yuste permaneció al frente de la unidad durante los momentos más delicados de las investigaciones sobre las tramas de corrupción que afectaban al entorno socialista. Su posterior ascenso a general de brigada, aprobado en diciembre de 2025, es interpretado por algunos sectores de la Guardia Civil como una forma de apartarlo de la primera línea operativa, aunque oficialmente respondió al procedimiento ordinario de promoción previsto para este empleo.

El apoyo interno a Yuste y al teniente coronel Antonio Balas es, según distintas fuentes consultadas, mayoritario. Ambos son percibidos por los agentes como símbolos de la independencia investigadora de la Guardia Civil frente a cualquier intento de injerencia externa.

La indignación también se ha visto alimentada por las informaciones relativas a los contactos mantenidos entre la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, y Leire Díez, la «fontanera» socialista. Algunos mandos han manifestado la profunda incomodidad dentro del cuerpo y reclaman explicaciones públicas más detalladas.

«Ha sido un golpe muy duro para mucha gente que lleva décadas defendiendo el prestigio de la institución», señala un mando consultado. Otro responsable sostiene que existe la sensación de que determinados actores intentaron «manipular» el trabajo policial en asuntos especialmente sensibles.

Pese a ello, las fuentes internas destacan que la crisis también ha reforzado la cohesión del Instituto Armado. «La principal lección es que la Guardia Civil ha demostrado que sigue siendo una institución sólida e independiente», resume un oficial.

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