
El director de la DGT, Pere Navarro, ha vuelto a situarse en el centro del debate público tras reabrir la polémica sobre los desplazamientos en vehículos con un solo ocupante. Según ha defendido recientemente en una comparecencia ante los medios, el uso individual del coche privado resulta insostenible en términos medioambientales y urbanísticos, y por tanto debería ser limitado.
Navarro argumenta que «es inaceptable que el 85% de los vehículos circulen con una única persona a bordo». A su juicio, si cada coche transportara al menos a dos ocupantes, se reducirían a la mitad el número de automóviles en circulación, el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. «Los conductores deben reservar el coche para los fines de semana o para aquellos trabajos donde sea estrictamente necesario», ha llegado a afirmar. Para los desplazamientos diarios, ha sugerido alternativas como compartir vehículo o incluso recurrir al taxi.
Esta visión se enmarca en una política de movilidad que prioriza, de manera clara, a los peatones y a los modos de transporte alternativos. Según la jerarquía impulsada por la Dirección General de Tráfico, los primeros en la escala urbana son los viandantes, seguidos por ciclistas, patinetes, transporte público, reparto urbano y, en último lugar, los vehículos privados.
La iniciativa de restringir la circulación de automóviles con un solo pasajero no es una mera propuesta. De hecho, ya existe una señal de tráfico oficial, aprobada por el Gobierno, que identificará las vías donde solo se permitirá la circulación compartida. La medida, aunque todavía no está generalizada, marca el inicio de una transformación profunda en la movilidad urbana.
No es la única acción controvertida impulsada desde la institución bajo el mandato de Navarro. Otras decisiones como la eliminación del margen de 20 km/h para adelantar en carreteras convencionales o la futura obligatoriedad de las balizas luminosas V16 han generado un fuerte rechazo entre amplios sectores de la sociedad.
Aunque algunas de sus reformas, como la implantación del carnet por puntos, han sido aplaudidas por su efectividad, otras han levantado un aluvión de críticas. No obstante, Navarro ha logrado mantenerse en el cargo durante casi veinte años, resistiendo a los cambios de gobierno tanto con el PSOE como con el PP, gracias a su perfil técnico y a su capacidad para generar consensos.
Más allá del debate medioambiental, la posible prohibición de viajar solo en coche abre interrogantes jurídicos y económicos de gran calado. Implicaría, por un lado, limitar la libertad individual de movimiento, y por otro, podría suponer un golpe significativo para el sector del automóvil, una industria clave en España, segundo país productor de vehículos en Europa tras Alemania.
Por ahora, el marco legal para implantar esta restricción de manera generalizada no existe, pero desde la DGT ya se están dando los primeros pasos para avanzar en esta dirección.