«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Tensión diplomática por un nuevo exabrupto del ministro socialista

El gobierno de Francia reprende a Óscar Puente por llamar «niñatos israelíes» a menores judíos desalojados de un avión en Valencia

Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente
Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente

Nuevo escándalo diplomático protagonizado por el ministro de Transportes del Gobierno de Sánchez. Esta vez, las críticas no proceden de la oposición ni de asociaciones judías, sino directamente del Gobierno francés, que ha condenado con firmeza las declaraciones de Óscar Puente contra un grupo de 50 menores judíos que fueron desalojados de un vuelo de Vueling en el aeropuerto de Valencia.

Los hechos ocurrieron hace unos días, cuando la aerolínea decidió retirar del avión a los adolescentes —ciudadanos franceses de religión judía— por un presunto comportamiento disruptivo. Tras conocerse la noticia, el ministro socialista publicó en su cuenta de X (antes Twitter) un mensaje en tono irónico: «¿Los patriotas estarán con Vueling? ¿los de la Ley y orden con la seguridad aérea?, ¿los xenófobos estarán con la compañía española? ¿o todos juntos haciendo piña estarán con los niñatos israelíes?».

Las palabras de Puente —luego borradas, pero capturadas por varios medios— fueron condenadas de inmediato por las autoridades francesas. El ministro delegado para Europa, Benjamin Haddad, y la ministra de Lucha contra la Discriminación, Aurora Bergé, lamentaron el tono del ministro español y su intento de equiparar a menores franceses judíos con ciudadanos israelíes, como si eso justificara un trato vejatorio.

El gobierno de Emmanuel Macron también ha señalado su preocupación por el uso de la fuerza durante la intervención de la Guardia Civil, en particular contra una joven monitora que acompañaba al grupo, según recogen medios como Le Figaro.

Pese a la gravedad de la reacción francesa y al malestar generado en el Elíseo, Óscar Puente no ha ofrecido disculpas públicas. Su mensaje, lejos de contribuir a la calma, ha alimentado la polémica y ha vuelto a situarlo como una figura tóxica para las relaciones exteriores de España, ya cuestionado por anteriores episodios de insultos, chascarrillos y enfrentamientos con otros gobiernos como con Argentina.

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