
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes contribuciones voluntarias por más de 72,3 millones de euros a agencias de la ONU y otros organismos internacionales a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
En total, el Ejecutivo autoriza aportaciones de carácter plurianual por 72.365.000 euros, según ha informado el departamento dirigido por José Manuel Albares, que ha defendido que este tipo de contribuciones permiten garantizar la «previsibilidad» y la continuidad en la financiación de los organismos internacionales.
Exteriores ha justificado la medida como una forma de reforzar el papel de España como «socio fiable» del sistema multilateral, alineado con los objetivos de la Agenda 2030 y con la respuesta a crisis internacionales cada vez más complejas.
Entre las partidas aprobadas figuran más de 8 millones de euros para el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y otros 8 millones para ONU Mujeres.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) recibirá 4 millones de euros, mientras que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) obtendrá algo más de 4 millones. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recibirá 6 millones de euros, la misma cantidad que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA).
Fuera del sistema de Naciones Unidas, el Gobierno también ha aprobado contribuciones a la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y al Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, entre otros organismos.
El Ministerio de Exteriores sostiene que estas aportaciones buscan apoyar la labor de organizaciones internacionales y reforzar la acción colectiva ante desafíos globales como las emergencias humanitarias, el cambio climático, el hambre, la pobreza y las desigualdades.
El departamento de Albares ha defendido que, en un contexto marcado por reducciones de la ayuda oficial al desarrollo, conflictos prolongados y emergencias climáticas, la cooperación multilateral se consolida como una herramienta esencial para proteger a las poblaciones vulnerables y avanzar hacia un desarrollo «sostenible e inclusivo».