«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
España aporta enormes cantidades de dinero público a estos organismos internacionales

El Gobierno de Sánchez destinó 95 millones de los españoles al ente de Bill Gates que ahora lo ha premiado por su sometimiento a la Agenda 2030

Bill Gates y Pedro Sánchez. Redes sociales

El Gobierno de Pedro Sánchez, que en numerosas ocasiones ha mostrado su sometimiento a la Agenda 2030 y está condenando a España a la miseria por sus ataques al campo español y su apuesta por las renovables, destinó en noviembre de 2023 casi 100 millones de euros a la organización GAVI, conocida como «la Alianza para las Vacunas», un organismo financiado y promovido por Bill Gates —según ha avanzado el exdiputado Pablo Cambronero—. Ahora, ese mismo ente ha premiado al Ejecutivo español por su alineamiento absoluto con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo que pone sobre la mesa un evidente conflicto de intereses.

Los registros oficiales del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas (SNPSAP) reflejan dos transferencias concedidas el 27 de noviembre de 2023: una de cinco millones de euros y otra de 90 millones, ambas a favor de GAVI. Apenas unos meses después, la institución vinculada a Gates reconocía públicamente al Gobierno español por su «compromiso» con los planes globalistas de la ONU.

El caso ha despertado críticas por la falta de transparencia y la coincidencia entre la millonaria subvención y el reconocimiento internacional. Para muchos analistas, se trata de un nuevo ejemplo de cómo el Ejecutivo de Sánchez entrega dinero público a organismos alineados con la Agenda 2030 mientras descuida sectores clave de la economía española, como la agricultura, la ganadería y la industria.

La llamada Agenda 2030, asumida como bandera por el PSOE y sus socios de coalición, incluye medidas que los agricultores, transportistas y buena parte de la clase media consideran letales para el tejido productivo. Recortes de derechos de riego, incremento de la presión fiscal sobre el campo, trabas burocráticas para los autónomos y una obsesión por acelerar la transición energética sin valorar el impacto económico, son algunos de los puntos que más rechazo generan.

El premio concedido a Sánchez por parte de la Alianza de las Vacunas no es percibido por sus críticos como un reconocimiento, sino como la confirmación de una relación simbiótica: España aporta enormes cantidades de dinero público a estos organismos internacionales y, a cambio, el Gobierno recibe legitimidad y una palmadita en la espalda que después vende como un éxito diplomático.

Mientras tanto, la realidad nacional muestra otra cara: un país con la cesta de la compra disparada, el campo en pie de guerra por las exigencias de Bruselas, un sistema energético cada vez más caro y familias enteras que apenas llegan a fin de mes. Para muchos, el sometimiento de Sánchez a la Agenda 2030 no es una mera estrategia política, sino un proyecto que está hipotecando el futuro económico y social de España.

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