«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Financiado a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones

El Gobierno de Sánchez instala un centro de menas en Pinto (Madrid) sin avisar contra la voluntad de los vecinos

Menas en un centro de Madrid. Redes sociales

El Gobierno de Pedro Sánchez ha instalado un centro de menores extranjeros no acompañados (menas) en el municipio madrileño de Pinto, en un contexto marcado por el incremento de llegadas de inmigrantes ilegales y la creciente necesidad de recursos de acogida en distintos puntos del país.

El nuevo dispositivo, financiado a través del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y gestionado por una entidad privada, se ubica en una vivienda particular y está destinado a albergar a menas bajo tutela estatal. Según fuentes municipales, la apertura se habría llevado a cabo sin comunicación previa al Ayuntamiento, que asegura haber tenido conocimiento de la medida a raíz de avisos vecinales.

Desde el consistorio han manifestado su incomodidad por no haber participado en la planificación del recurso, ni en la evaluación de su posible impacto sobre los servicios públicos locales, como la atención sanitaria o educativa, así como en la convivencia en la zona.

Este tipo de centros forman parte del sistema estatal de acogida, diseñado para atender a menores inmigrantes que llegan solos a España, especialmente en situaciones de elevada presión migratoria en territorios de entrada como Canarias, Ceuta o Melilla. En este sentido, el Gobierno defiende que el actual mecanismo de derivaciones se mantiene activo mientras persista esta situación excepcional.

En una comunicación oficial, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha recordado que el marco legal vigente respalda estos traslados y su aplicación responde al «objetivo de garantizar el bienestar de los menores», así como de aliviar la saturación en las zonas de primera llegada.

Por otro lado, desde la Comunidad de Madrid se han señalado diversas incidencias detectadas en algunos procesos de reubicación, como la separación de familiares o el traslado de menores que ya contaban con vínculos en otras regiones.

El aumento sostenido de llegadas de inmigrantes ilegales ha llevado a las administraciones a ampliar la red de acogida en distintos territorios, lo que se traduce en la apertura de nuevos centros como el de Pinto.

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