El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comprometido la seguridad de España al anunciar un embargo de armas a Israel dentro de un paquete de medidas que tendrán graves consecuencias estratégicas para el país. El Gobierno de Benjamin Netanyahu, a través de su ministro de Exteriores, ha respondido al Ejecutivo que serán los españoles quienes pierdan si se suspenden o se detienen las conexiones de Defensa con Israel.
«Si quieren suspender o detener las conexiones de defensa con Israel, ¿quién creen que perderá con eso? Si quieren castigar a su propio país, será un asunto que deberán decidir los votantes españoles en el futuro», ha señalado Gideon Saar.
La advertencia israelí no es menor: España depende en gran medida de la cooperación internacional en materia de inteligencia, ciberseguridad y tecnología militar, áreas en las que Israel es uno de los líderes mundiales. Romper o debilitar esa relación puede dejar expuestos puntos críticos de la defensa española.
La seguridad de la frontera sur de España, que incluye Ceuta, Melilla y el archipiélago canario, cobra especial relevancia en este contexto por la colaboración y la alianza de Marruecos con Israel.
Un distanciamiento con Israel —socio clave en sistemas de vigilancia y control fronterizo— pondrá en entredicho la capacidad de reacción de España ante posibles crisis.
Expertos en geoestrategia señalan que España, carente de un aparato militar de primer orden, no puede permitirse deteriorar relaciones con Estados que aportan avances tecnológicos de última generación en materia de Defensa. Con la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez, España perderá un aliado decisivo en la vigilancia marítima, el control de drones o el intercambio de inteligencia antiterrorista.
El propio ministro de Exteriores de Israel lo ha dejado claro: «No necesitamos a España para proteger la tierra de Israel; probablemente ellos necesiten a los israelíes y nuestras capacidades mucho más de lo que nosotros los necesitamos a ellos».
En este sentido, varios analistas recuerdan que la amenaza no es sólo inmediata, sino a medio y largo plazo, en un escenario donde Marruecos avanza en su rearme militar y mantiene su reivindicación sobre Ceuta y Melilla, y la Administración Trump contempla llevarse las bases estadounidenses a territorio alauí.