El Gobierno ha reconocido que el 77% de los nuevos parados registrados en julio corresponde a extranjeros recién regularizados dentro del proceso extraordinario impulsado por el Ejecutivo. El dato llega después de que el Ministerio de Trabajo publicara el peor registro de paro para un mes de julio en los últimos 18 años, según recoge Ok Diario.
En total, las oficinas de los servicios públicos de empleo sumaron 19.517 nuevas altas en julio. De ellas, al menos 15.000 corresponden a personas que acaban de ser regularizadas en España, según admitió el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey.
La cifra confirma que la regularización masiva no sólo altera las estadísticas de afiliación, sino que también empieza a impactar de forma directa en las listas del desempleo.
El Gobierno culpa a la regularización
Pérez Rey reconoció el peso de los extranjeros regularizados en el aumento del paro, aunque sostuvo que todavía es «demasiado prematuro» evaluar con detalle los efectos del procedimiento. El secretario de Estado no precisó cuántas de estas personas estaban trabajando antes de darse de alta como demandantes de empleo.
Sí señaló que 8.268 de los más de 19.000 nuevos parados registrados en julio pertenecían al colectivo sin empleo anterior. Preguntado por el impacto concreto de la regularización sobre el desempleo, Pérez Rey admitió que el Ministerio todavía no dispone de un desglose completo que permita conocer con precisión la procedencia de todas las nuevas altas.
Aun así, el dato político ya es claro: la regularización extraordinaria explica la mayor parte del aumento mensual del paro.
«Tránsito técnico» hacia el mercado laboral
El Gobierno intenta rebajar el alcance del dato presentándolo como un fenómeno temporal. Pérez Rey sostuvo que la mayoría de las personas que están obteniendo permisos a través del proceso extraordinario se incorporan directamente a la afiliación a la Seguridad Social.
Según su explicación, sólo una «pequeña parte» pasa por el paro registrado. El secretario de Estado se mostró «bastante convencido» de que la presencia de estos recién regularizados en las listas del desempleo será un «tránsito técnico, administrativo» antes de su incorporación al mercado laboral.
También habló de un «prolegómeno» o «preludio» de una contratación. Sin embargo, el propio Ministerio admite que los efectos de la regularización sobre la afiliación y el paro «se seguirán notando en los próximos meses».
El empleo extranjero sostiene la afiliación
El dato de paro coincide con otro elemento clave del mercado laboral español. La Seguridad Social alcanzó en julio un nuevo máximo histórico de 22,5 millones de afiliados tras sumar 41.727 cotizantes.
Pero los afiliados extranjeros aumentaron en 66.046 personas, muy por encima del crecimiento total del empleo. Eso implica que, sin el incremento de trabajadores extranjeros, España habría perdido alrededor de 24.300 afiliados nacionales durante el mes.
En otras palabras, el empleo extranjero sostuvo por completo el crecimiento global de la afiliación. La fotografía laboral de julio es incómoda para el Gobierno: sube el paro, la regularización explica buena parte del aumento y el empleo neto creado depende de los trabajadores extranjeros.
Extranjeros que trabajaban «en b»
Pérez Rey también reconoció que parte de las personas acogidas al proceso extraordinario habría trabajado previamente en empleos no declarados o pagados «en b». En este contexto, informó de que la Inspección de Trabajo ha aflorado en lo que va de año unas 11.000 relaciones laborales no declaradas de trabajadores extranjeros.
El secretario de Estado defendió que la regularización permitirá que personas que ya trabajaban al margen de la normativa puedan ser contratadas formalmente y acceder a los derechos reconocidos por la legislación laboral. Pero esta explicación abre otro debate: durante años, miles de extranjeros habrían permanecido en España trabajando de forma irregular mientras el Estado miraba hacia otro lado.
Ahora, el Gobierno convierte esa realidad sumergida en afiliación, paro registrado y nuevos demandantes de empleo.