La ruta del Mediterráneo Occidental, que abarca la Península, Baleares, Ceuta y Melilla, está siendo colmada por inmigrantes ilegales de origen marroquí y argelino, quienes representan el 70% de las llegadas entre enero y agosto de este año.
Según el informe de la UNHCR del 10 de octubre consultado por LA GACETA, de los 14.886 inmigrantes ilegales que llegaron por esta ruta, 6.231 (53%) son argelinos y 2.003 (17%) marroquíes. Este predominio desmiente el discurso del Gobierno, que insiste en presentar la inmigración ilegal como una respuesta a conflictos, hambre o guerras. Lejos de ello, siete de cada diez inmigrantes provienen de países del norte de África sin conflictos activos, donde redes criminales utilizan narcolanchas y embarcaciones rápidas para operar con impunidad, un fenómeno que el Ministerio del Interior oculta sistemáticamente al no incluir estadísticas por nacionalidades en sus balances e informes, pese a que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado recopilan esta información.
Comparado con 2024, las dinámicas migratorias han cambiado drásticamente. En el cómputo global de llegadas a España entre enero y agosto de 2024, los argelinos representaban el 15% (5.169 personas) y los marroquíes el 15% (5.412), sumando un 30% de un total.
Este aumento, especialmente de argelinos (de 5.169 a 6.231), se atribuye a las tensiones diplomáticas con Argelia, que han frustrado acuerdos para contener los flujos. La falta de voluntad del Gobierno para resolver estas fricciones permite a los traficantes argelinos intensificar sus operaciones, un aspecto que los informes oficiales del Ministerio del Interior eluden al omitir datos desglosados por nacionalidad, hurtando a la ciudadanía una visión clara de la magnitud del problema.
Un fenómeno igualmente alarmante es el aumento de somalíes, que representan el 12% (1.404 inmigrantes ilegales) en la ruta del Mediterráneo Occidental y el 6% (1.521) en el total de España en 2025, frente a sólo 29 (0,08%) en 2024. Este incremento exponencial refleja un desvío de las rutas tradicionales de Italia, impulsado por las estrictas políticas de contención de Giorgia Meloni, que ha canalizado estos flujos hacia España. Los marfileños también han crecido, de 338 (1%) en 2024 a 494 (2%) en 2025, con 85 (1%) en el Mediterráneo Occidental y 409 (3%) en la ruta atlántica a Canarias, evidenciando la adaptación de las mafias a rutas menos vigiladas.
Este panorama desmonta la narrativa gubernamental que justifica la inmigración ilegal como una huida de crisis humanitarias. El 70% de los inmigrantes en la ruta del Mediterráneo Occidental proviene de Marruecos y Argelia, países sin guerras ni hambrunas que expliquen este flujo. En cambio, responde a redes criminales que operan desde Argelia aprovechando la permisividad española y la falta de cooperación diplomática. Mientras la ruta atlántica a Canarias cayó un 58% (12.909 llegadas), el aumento del 26% en el Mediterráneo Occidental señala un desplazamiento de flujos agravado por la opacidad del Gobierno.
Así, el dominio del 70% de marroquíes y argelinos en la inmigración ilegal a Península, Baleares, Ceuta y Melilla, junto con el aumento de somalíes y marfileños, evidencia el fracaso de las políticas migratorias y la falta de transparencia del Gobierno.