«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Hughes, de formación no periodística, es economista y funcionario de carrera. Se incorporó a la profesión en La Gaceta y luego, durante una década, en el diario ABC donde ejerció de columnista y cronista deportivo y parlamentario y donde también llevó el blog 'Columnas sin fuste'. En 2022 publicó 'Dicho esto' (Ed. Monóculo), una compilación de sus columnas.

Esto no puede perderse

14 de junio de 2026

Manifestarse contrario a la globalización o mostrar ansiedades identitarias tiene muy mala fama; sin embargo, abundan las noticias sobre el miedo a perder atributos, costumbres, tradiciones…

Por ejemplo, en Cádiz hay un instituto que intenta formar a los niños para que no se pierda el estilo de carga de pasos de Semana Santa propio de la ciudad. Consiste en apoyar en un solo hombro, como las cajas de pescado en el muelle antiguo, y dar pequeños pasos, muy cortos; un estilo distinto, al parecer, al oscilante y expansivo sevillano que la gente imita y que haría las veces de globalización cofrade.

En Gran Canaria, el problema es lingüístico. Han detectado que la gente joven está abandonando el «ustedes» por el «vosotros», lo que se considera una pérdida de identidad y hasta de memoria, por más que el ustedes canario date de finales del siglo XIX. Se lo han tomado muy en serio y en un vídeo del Cabildo se llega a escuchar: «Ustedes, no vosotros. Vosotros es de fuera. No suena natural».

Con estas cosas siempre hay alguien que dice: «esto no lo podemos perder, forma parte de nuestra identidad». Puede ser una lengua o bastante menos, un giro, una palabra. Imaginen, ahora que Andalucía ha sido declarada país en TVE, que por influjo del turismo e Internet el pisha gaditano fuera sustituido progresivamente por el «picha» madrileño, con ch de chotis. ¿No haría bien la Junta en tomar medidas?

En Castilla, donde todo es tan viejo, hace tiempo que se acostumbraron. En Salamanca hay una asociación preocupada porque la piedra tradicional, la de Villamayor, desaparece de los edificios salmantinos. La piedra franca, que así se llama, procede de una cantera cercana y da a la ciudad su característico color oro y la dulzura de sus atardeceres. La ordenanza que regula la construcción prescribía su utilización pero abrió la mano a «cualquier otro acabado», y eso bastó para que empezara a ser sustituida por otras de imitación, más baratas, que falsifican el oro de la ciudad y para colmo vienen de Burgos.

El conservacionismo por antonomasia es el animal, donde se juega el destino de las especies. Ahora que el lince se recupera, la preocupación es el urogallo cantábrico. Hay pocos ejemplares y se mantienen en cautividad; en cuanto ingresan en el ecosistema, se los meriendan. En la última suelta, reciente, salieron 30 ejemplares y solo retornó una hembra.

El urogallo macho es un caso. Sigue un ritual de cortejo de lo más rimbombante del reino animal; va a un sitio despejado, siempre el mismo, y allí, con otros machos, como en un salón de baile, mientras ellas observan, despliega sus alas y emite cantos estridentes con tanto celo que durante unos segundos se queda completamente sordo, momento que suele aprovechar el depredador.

Por estas formas declinantes, el paso gaditano, el usted insular, la dorada piedra unamuniana o la anticuada galanura del urogallo sentimos la mayor solidaridad, una hermandad de destino y, efectivamente, pensamos: esto no puede perderse.

Fondo newsletter