
El Servicio Vasco de Salud-Osakidetza ha iniciado un proceso de revisión técnica de las cerca de 170.000 vacunas administradas a lo largo de 2025, una cifra que incluye todas las dosis aplicadas durante el pasado año a excepción de las correspondientes a covid y gripe, al existir en estos casos la confirmación de que no se encontraban caducadas en el momento de su uso.
Fuentes del Departamento vasco de Salud han confirmado que el análisis se centra en detectar posibles incidencias adicionales que puedan sumarse a las dosis caducadas ya identificadas en los programas de vacunación de tipo hexavalente, triple vírica y tetravalente. La investigación interna se orienta a verificar registros, historiales clínicos y procedimientos de control de fechas de caducidad en los centros sanitarios implicados.
En una primera comunicación oficial se informó de que el número de personas potencialmente afectadas ascendía a 253. Posteriormente, esta cifra fue revisada y reducida a 103 tras un informe de la Agencia Española del Medicamento que estableció que, aunque el etiquetado de un lote indicaba como fecha límite el 31 de octubre, la caducidad efectiva se extendía hasta finales de noviembre. Como consecuencia, los pacientes vacunados durante ese mes no requerían una nueva dosis.
Además, Osakidetza detectó que algunos de los 103 casos correspondían a errores de registro en los historiales clínicos. En estos supuestos, personas que habían recibido segundas dosis o dosis de refuerzo figuraban con la fecha de caducidad de la primera vacuna administrada, lo que generó una aparente incidencia que no se correspondía con la realidad clínica. Tras esta depuración, el número de pacientes que recibieron efectivamente una vacuna caducada se ha situado en torno a 30, quienes se encuentran en proceso de revacunación.
En el transcurso de la investigación, se identificaron también posibles irregularidades en la administración de vacunas triple vírica y tetravalente, con un grupo de afectados potenciales de 78 personas. El Departamento de Salud ha iniciado contactos con todas ellas para contrastar la información de sus historiales, verificar los registros y proceder a la revacunación en aquellos casos en los que se confirme la caducidad de las dosis recibidas.
El consejero vasco de Salud, Alberto Martínez, ha señalado que la mayoría de los casos se concentran en dos organizaciones sanitarias integradas, una de ellas correspondiente a la zona de San Sebastián. Martínez ha asegurado que, como responsable político del departamento, su obligación es garantizar que este tipo de situaciones se eviten en la medida de lo posible. Ante las críticas de la oposición por una supuesta falta de transparencia, ha negado cualquier intento de ocultación y ha defendido que la prioridad fue que la información «llegase antes a las familias que a los medios». Asimismo, ha destacado que la respuesta institucional fue rápida y que, en todos los casos, la caducidad de las dosis se había superado por un margen de tiempo reducido.