El Instituto Halal, con sede en Córdoba, ha anunciado que 30 empresas de la provincia cuentan ya con la certificación islámica, frente a las 13 registradas en 2016. En apenas una década, el número se ha duplicado y sitúa a Córdoba como uno de los principales polos de producción halal en España.
La certificación garantiza que los productos y servicios se ajustan a los preceptos del Corán. No se limita a ingredientes, sino a todo el proceso de producción: desde la higiene y el envasado hasta el transporte y la distribución, evitando cualquier «contaminación cruzada». Bajo este sello quedan excluidos la carne de cerdo, el alcohol, los animales muertos por causas naturales o la sangre (salvo el hígado).
Según datos del Instituto, a nivel nacional casi 600 empresas cuentan con la certificación Halal, exportando a 91 mercados en Europa, África, Asia y América. En la lista figuran pymes (40%) pero también grandes multinacionales como Nestlé, Repsol, Dcoop, Covap, Fini y, más recientemente, Inditex.
El adjunto a la dirección, Juan de Dios Vinuesa, explica que el sector más certificado en Córdoba es el agroalimentario, especialmente el aceite de oliva, aunque el sello alcanza ya a servicios, hostelería y moda.
La sede central del Instituto Halal está en Córdoba desde 1998, cuando se constituyó como entidad certificadora tras la fundación de la Junta Islámica de España (1989). El proyecto nació en Almodóvar del Río de la mano del activista musulmán Mansur Escudero y se trasladó después a Córdoba por «conciencia histórica»: «Córdoba es la cuna de la cultura árabe y andalusí», recuerdan desde la institución.
Además de España, el Instituto opera con oficinas en México (desde 2016) y Portugal. El Instituto reivindica su reconocimiento internacional frente a otros sellos que, según admite Vinuesa, cualquiera puede emitir sin control. Afirma aplicar un «sistema riguroso y validado internacionalmente».
El sello se extiende más allá de la alimentación. En el sector hostelero, cada vez más hoteles incorporan menús adaptados, habitaciones orientadas a La Meca con alfombras de oración y espacios de rezo. Una señal de la expansión de esta certificación, nacida hace 25 años en Córdoba, que se ha convertido en pasaporte obligatorio para entrar en el mercado musulmán global.