Casa47 retiró el mapa tras desatarse la polémica
El nuevo portal de Vivienda de Sánchez muestra el Sáhara como marroquí y las fronteras españolas de Ceuta y Melilla como «disputadas»
El nuevo portal de Vivienda de Sánchez muestra el Sáhara como marroquí y las fronteras españolas de Ceuta y Melilla como «disputadas»
Captura del mapa que aparece en el portal de Casa47. Redes Sociales.
Por LGI
8 de septiembre de 2026

El nuevo portal público de vivienda impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez ha estrenado su funcionamiento con una grave polémica territorial: su mapa representaba el Sáhara Occidental integrado visualmente en Marruecos y marcaba las fronteras españolas de Ceuta y Melilla mediante líneas discontinuas, la simbología empleada para señalar límites territoriales objeto de disputa.

La anomalía apareció en la nueva plataforma de Casa47, la empresa pública dependiente del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, presentada por el Ejecutivo como una de sus principales herramientas para gestionar el parque público de alquiler.

Tras hacerse público el mapa, Casa47 terminó eliminándolo de la página en menos de 24 horas de funcionamiento, según ha informado Vozpópuli. El desarrollo del nuevo portal ha supuesto una inversión de 1,4 millones de euros.

La polémica resulta especialmente significativa porque no se trata esta vez de una representación ofrecida por una multinacional extranjera como Google o Apple, sino de una plataforma perteneciente al propio Estado español en plena escalada de las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.

El Sáhara aparecía integrado en Marruecos

El mapa del portal no mostraba ninguna línea divisoria entre Marruecos y el Sáhara Occidental, ni continua ni discontinua. Gráficamente, ambos territorios aparecían así formando una misma unidad, pese a que el estatus internacional del Sáhara Occidental continúa sin resolverse y Naciones Unidas lo mantiene desde 1963 en su lista de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización. La representación resulta además difícil de conciliar con la doctrina jurídica de la propia Unión Europea.

El Tribunal de Justicia de la UE ha reiterado que el Sáhara Occidental constituye un territorio distinto del Reino de Marruecos. En una sentencia de octubre de 2024, el tribunal recordó expresamente que ambos poseen un estatus diferenciado bajo el Derecho internacional y que la legislación comunitaria utiliza códigos separados para Marruecos y el territorio saharaui.

La cuestión va, por tanto, mucho más allá de un simple error gráfico: el mapa de una empresa pública española presentaba como territorialmente resuelta una soberanía que ni Naciones Unidas ni la Justicia europea consideran resuelta.

Ceuta y Melilla, con líneas de frontera «disputada»

La representación de las dos ciudades autónomas españolas generó una segunda controversia. Ceuta y Melilla aparecían separadas de Marruecos mediante líneas discontinuas, un recurso cartográfico utilizado habitualmente para identificar fronteras cuya delimitación o soberanía se considera controvertida.

La anomalía resulta especialmente llamativa porque España no reconoce la existencia de ninguna disputa territorial susceptible de negociación sobre Ceuta y Melilla.

Ambas son ciudades autónomas españolas, sus habitantes son ciudadanos españoles y forman parte del territorio de la Unión Europea. Marruecos, por el contrario, lleva décadas reivindicando su soberanía y ha intensificado nuevamente esas reclamaciones durante las últimas semanas.

El mapa del portal de Vivienda terminaba así reproduciendo visualmente la tesis marroquí de que existe una cuestión territorial pendiente en torno a las dos ciudades, pese a que esa no es la posición oficial del Estado español.

Ya no es Google ni Apple: esta vez era una web del Gobierno

La polémica se produce después de otros dos episodios similares protagonizados por grandes compañías tecnológicas. LA GACETA ha informado de que Apple Maps llegó a situar las islas Chafarinas y los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas como parte de Marruecos, pese a encontrarse bajo soberanía española.

También Google Maps mantiene las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla representadas mediante líneas discontinuas, un criterio que ha generado críticas por presentar visualmente las ciudades dentro de una lógica de territorio disputado.

Pero el caso de Casa47 introduce un elemento cualitativamente distinto: la representación aparecía en una plataforma dependiente directamente de un ministerio del Gobierno de España. No era, por tanto, una decisión cartográfica adoptada en California por una multinacional tecnológica, sino un mapa incluido en una nueva herramienta pública española presentada por el Ejecutivo de Sánchez.

El giro de Sánchez sobre el Sáhara

La controversia se produce además cuatro años después del giro histórico de Pedro Sánchez respecto al Sáhara Occidental. En marzo de 2022, el presidente del Gobierno respaldó en una carta dirigida a Mohamed VI el plan de autonomía marroquí para el territorio como la opción con una base «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto.

Aquella decisión rompió con décadas de política exterior española y provocó una grave crisis diplomática con Argelia. Sin embargo, incluso ese cambio político no implica que España haya reconocido formalmente la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, ni modifica su condición jurídica internacional.

Naciones Unidas continúa considerando la cuestión como un proceso de descolonización pendiente, mientras el TJUE mantiene que el territorio posee un estatus «separado y distinto» del de Marruecos. Por eso, que el portal público representara ambos territorios como una única unidad supone ir cartográficamente más lejos de lo que permite incluso la posición diplomática adoptada por Sánchez desde 2022.

Casa47 retira el mapa

La reacción fue rápida. Tras extenderse las críticas, Casa47 eliminó el mapa de su nuevo portal, que llevaba menos de un día operativo. La página había sido presentada como una herramienta destinada a centralizar la oferta pública de alquiler y facilitar el acceso de los ciudadanos a las viviendas administradas por el Estado.

El Gobierno había promocionado intensamente el lanzamiento de la plataforma y la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, llegó a asegurar que el nuevo sistema iba a «cambiar las reglas del juego». Su estreno, sin embargo, ha quedado marcado por una polémica que alcanza directamente a la soberanía y la política exterior españolas.

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