
Nueva estafa del Partido Popular. Mientras organiza manifestaciones contra el socialismo, han anunciado que varios de sus eurodiputados y cargos acudirán esta semana en Bruselas a un acto lúdico-institucional centrado en una cata de vinos junto al Partido Socialista italiano, la misma formación que acaba de quedar salpicada por un escándalo de corrupción ligado al conocido caso Mogherini y que, además, ha sido pieza clave en los acuerdos agrícolas con Marruecos que han perjudicado al campo español.
El encuentro, promovido por organizaciones europeas del sector vitivinícola y lácteo y respaldado por eurodiputados tanto del Partido Popular Europeo como del grupo socialdemócrata, se celebrará en dependencias del Parlamento Europeo. Allí compartirán escenario representantes del PP con dirigentes del socialismo italiano implicados políticamente en el bloqueo a las reclamaciones de los agricultores españoles por la competencia marroquí.
El contraste ha generado una fuerte polémica porque, ese mismo día, VOX ha organizado en Bruselas un acto específico de denuncia contra lo que considera una competencia agrícola desleal de Marruecos, con una defensa explícita del tomate español, uno de los productos más dañados por los acuerdos comerciales firmados con Rabat con el aval de Bruselas. Dos actos, dos discursos, dos modelos políticos enfrentados en tiempo real.
Mientras unos alzan la voz contra el impacto del tomate marroquí en el campo español, el PP opta por estrechar relaciones con quienes han facilitado precisamente esos acuerdos que han hundido precios, provocado cierres de explotaciones y acelerado la ruina de miles de agricultores, sobre todo en Andalucía, Murcia y Canarias.
La imagen se suma a una semana especialmente incómoda para la dirección nacional del Partido Popular. El pasado lunes, Alberto Núñez Feijoo compartía protagonismo público con el presidente socialista de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en una intervención conjunta que muchos interpretaron como un nuevo gesto de acercamiento al PSOE, pese al discurso oficial de confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez. Todo ello sin que el PP haya presentado una moción de censura, a pesar de repetir desde hace meses que el Ejecutivo está políticamente agotado.
El malestar interno en sectores del propio partido es creciente. Hay cuadros territoriales que no entienden cómo se puede movilizar a la calle contra el socialismo mientras, en paralelo, se pacta y se socializa con sus aliados europeos en entornos institucionales y distendidos. La sensación de doble discurso empieza a asentarse incluso entre votantes tradicionales del PP.
Desde VOX, la crítica ha sido directa: acusan al Partido Popular de «usar la protesta como espectáculo» mientras en los despachos sigue negociando con quienes han facilitado la entrada masiva de productos agrícolas procedentes de Marruecos sin las mismas exigencias sanitarias, laborales y medioambientales que soportan los productores españoles.