«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Había grabado a varias mujeres en la playa

Un marroquí con VIH obliga a activar un protocolo médico para ocho policías de Lloret de Mar tras escupirles sangre durante su detención

Mossos. Redes sociales

Agentes de la Policía Local de Lloret de Mar han tenido que someterse a controles médicos después de que un detenido de origen marroquí les escupiera sangre durante una intervención y posteriormente se descubriera que era portador del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), según publica el diario El Caso.

Los hechos ocurrieron sobre las 14:15 horas del miércoles 12 de agosto, cuando la Policía Local recibió un aviso de un vigilante de playas que había observado a un hombre muy alterado abandonar una zona del litoral del municipio.

Según la información difundida sobre el suceso, el hombre, de nacionalidad marroquí y aparentemente bajo los efectos del alcohol, había sido observado grabando a varias mujeres en la playa. Al percatarse de lo ocurrido, un hombre que acompañaba a las mujeres se enfrentó verbalmente con él.

La discusión terminó con una agresión. El sospechoso habría golpeado en la cabeza con una botella de vidrio al otro hombre, que respondió con un puñetazo. El individuo abandonó posteriormente el lugar y el vigilante dio aviso a los servicios policiales.

Una pareja de agentes que patrullaba en motocicleta localizó al hombre en el paseo de Agustí Font. Los policías comprobaron que presentaba lesiones, entre ellas tres dientes rotos y una lesión en la mandíbula, y le solicitaron que se identificara.

El hombre, sin embargo, se mostró agresivo y se negó a colaborar con los agentes. Ante la situación, los policías solicitaron refuerzos y varias unidades acudieron al lugar para proceder a su inmovilización.

Durante la intervención se produjo el episodio que ha obligado a activar las medidas preventivas. El detenido, que continuaba oponiéndose a las indicaciones policiales, escupió sangre directamente a varios agentes durante el arresto. Finalmente, los policías consiguieron reducirlo y trasladarlo a dependencias policiales.

El detenido fue atendido posteriormente por efectivos del Sistema de Emergencias Médicas (SEM), que se desplazaron hasta la comisaría para valorar sus lesiones y trasladarlo a un centro hospitalario.

Fue durante la atención sanitaria cuando se conoció que el hombre era portador del VIH. La confirmación desencadenó la activación de un protocolo preventivo para los ocho policías que estuvieron expuestos a sangre durante la intervención.

Los agentes se han tenido que someter a pruebas médicas después de los hechos. Los exámenes permitirán determinar si se ha producido algún contagio y, en caso de existir una exposición considerada de riesgo, adoptar las medidas médicas que correspondan. La presencia del VIH en la sangre no implica por sí sola que se haya producido una transmisión, ya que el riesgo depende de las circunstancias concretas del contacto.

Los agentes permanecerán bajo seguimiento médico siguiendo el protocolo establecido para este tipo de exposiciones. Los controles buscan descartar cualquier posible transmisión tras el contacto con sangre y permitir una actuación sanitaria temprana si fuera necesaria.

La investigación policial deberá determinar además las circunstancias exactas de la agresión previa y la actuación mantenida por el detenido durante su arresto

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