«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
durante los mandatos de Gallardón y botella

El PP vendió 2.490 viviendas públicas en Madrid a dos fondos que ahora las revenden hasta seis veces más caras

José María Álvarez Del Manzano López Del Hierro, Cristina Cifuentes, Isabel Díaz Ayuso, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana María Botella Gómez.

La venta de vivienda pública ejecutada por los gobiernos del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid ha desembocado más de una década después en un negocio millonario para los fondos de inversión. Fidere y Nestar, que compraron 2.490 pisos municipales en 2010 y 2013, han iniciado su reventa con incrementos que multiplican hasta por seis el precio original.

Las operaciones se cerraron durante los mandatos de Alberto Ruiz-Gallardón y Ana Botella, en plena crisis inmobiliaria. Entonces, el Ayuntamiento traspasó parte de su parque público a fondos privados a precios muy inferiores a los actuales. Hoy, esas mismas viviendas salen al mercado en un contexto de fuerte subida de precios y escaso acceso para los ciudadanos.

Nestar, entonces Lazora, adquirió 630 viviendas por unos 65 millones de euros, con una media de 103.000 euros por inmueble. En la actualidad, pisos de esa misma promoción en Sanchinarro se anuncian por hasta 649.000 euros. Se trata de viviendas que estaban destinadas a alquiler asequible con opción a compra, una posibilidad que nunca llegó a ejecutarse para los inquilinos.

En paralelo, Fidere, filial de Blackstone, compró en 2013 otras 1.860 viviendas por 128,5 millones de euros, lo que equivale a unos 69.000 euros por unidad. Aquella operación fue especialmente controvertida por el procedimiento seguido y el precio fijado. Más de diez años después, esos activos se integran en una cartera que el fondo negocia vender por cerca de 1.000 millones de euros.

El modelo de los fondos pasa por maximizar beneficios en la reventa. Para ello, esperan al vencimiento de los contratos de alquiler y colocan las viviendas en el mercado a precio libre. Este proceso deja a muchos inquilinos sin capacidad para continuar en sus hogares o adquirirlos, en un momento en el que el mercado inmobiliario madrileño registra precios récord.

Algunos residentes ya han recibido notificaciones que anticipan la finalización de sus contratos o la intención de venta. Otros temen verse expulsados cuando concluyan sus arrendamientos, sin alternativas asequibles en la ciudad.

El trasfondo es un cambio de ciclo en el mercado. Tras años apostando por el alquiler, los fondos buscan ahora rentabilizar sus inversiones ante la subida de tipos y la caída de la rentabilidad relativa. El resultado es la salida masiva de vivienda al mercado de compraventa en condiciones inaccesibles para buena parte de la población.

Más de una década después de aquellas decisiones políticas, el impacto se traduce en una transferencia de vivienda pública al mercado especulativo. Los pisos que nacieron como solución habitacional han terminado convertidos en activos financieros, en plena crisis de acceso a la vivienda en Madrid.

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