
El PSOE no tiene previsto llevar al Parlamento Europeo una nueva resolución de condena a Marruecos por el episodio fronterizo registrado en Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, pese a que hace cinco años sí promovió una iniciativa similar tras la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma.
Según publica El Español, la dirección socialista descartaría repetir la estrategia adoptada en 2021, cuando los principales grupos del hemiciclo respaldaron una resolución contra Rabat. En aquella ocasión, el Parlamento Europeo aprobó un texto que condenaba la utilización de la inmigración y de los menores como mecanismo de «presión política» por parte de Marruecos.
El documento salió adelante en una votación que supuso un importante revés diplomático para Rabat. El entonces ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Naser Burita, acusó al Gobierno español de «europeizar» una crisis que, a su juicio, debía permanecer en el ámbito bilateral entre España y Marruecos.
La resolución contó además con el respaldo de representantes de distintos partidos españoles. Ahora los socialistas no contemplan impulsar una resolución conjunta con otros grupos ni presentar una iniciativa propia cuando regresen las sesiones parlamentarias en septiembre.
El texto aprobado en 2021 incluía referencias específicas a la situación de Ceuta. La Eurocámara expresó su rechazo a que Marruecos utilizara los controles fronterizos y los movimientos migratorios para ejercer presión sobre los Estados miembros.
Además, la resolución señalaba que Ceuta constituye una frontera exterior de la Unión Europea y que su protección y seguridad también afectan al conjunto comunitario. El documento defendía asimismo la inviolabilidad de las fronteras nacionales de los Estados miembros.
La iniciativa incorporaba también una referencia al Sáhara Occidental y reclamaba que la posición europea sobre el territorio se fundamentara en el respeto a la legalidad internacional y a las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Poco después de aquella crisis, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó de «inaceptable» cualquier ataque a Ceuta por las discrepancias existentes con Marruecos sobre el Sáhara y por la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali. Sin embargo, meses después, el Ejecutivo español modificó su posición y pasó a considerar el plan de autonomía propuesto por Marruecos como la base «más seria, realista y creíble» para resolver el conflicto del Sáhara Occidental.