El Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) de Madrid ha registrado un fuerte incremento en los últimos años coincidiendo con la aplicación de la denominada «ley de nietos», incluida en la Ley 20/2022 de Memoria Democrática y que ha facilitado el acceso a la nacionalidad española a descendientes de españoles residentes en el extranjero.
Según los datos recogidos por El Debate, Madrid cuenta actualmente con casi medio millón de electores residentes fuera de España, lo que supone 141.815 inscritos más que en las elecciones generales del 23 de julio de 2023.
El aumento supera así el 30% en apenas tres años, un crecimiento muy superior al registrado en otras circunscripciones tradicionalmente vinculadas a la emigración española, como las provincias gallegas, donde el incremento se situaría por debajo del 10%. La evolución se produce en un contexto en el que el número total de españoles inscritos para votar desde fuera de España ha aumentado en 2.736.522 personas desde 2023, de acuerdo con las cifras citadas por el diario.
La «ley de nietos» amplía el número de españoles en el exterior
Una de las claves para explicar el crecimiento del censo exterior se encuentra en la Ley de Memoria Democrática, cuya disposición adicional octava abrió una nueva vía para obtener la nacionalidad española a descendientes de personas que perdieron o renunciaron a ella como consecuencia del exilio.
La norma, conocida popularmente como «ley de nietos», ha permitido que cientos de miles de descendientes de españoles, especialmente en países de Hispanoamérica, puedan solicitar la ciudadanía.
La incorporación de estos nuevos españoles tiene también consecuencias electorales, ya que quienes residen permanentemente fuera del país pueden incorporarse al CERA y participar en las elecciones generales y autonómicas correspondientes.
La normativa establece que los españoles residentes en el extranjero deben quedar adscritos electoralmente al municipio de su último domicilio en España. La particularidad aparece en el caso de quienes nunca han vivido en territorio español.
Para ellos, la legislación permite determinar el municipio electoral atendiendo al «mayor arraigo» del interesado o de alguno de sus ascendientes, un criterio que puede provocar que nuevos ciudadanos españoles que jamás hayan residido en el país terminen inscritos en distintas circunscripciones en función de sus vínculos familiares.
Madrid suma más de 140.000 electores desde las últimas generales
El resultado es especialmente visible en Madrid. Desde las elecciones generales de 2023, el censo de españoles residentes en el extranjero adscritos a esta circunscripción ha aumentado en 141.815 personas.
El crecimiento del CERA puede tener consecuencias políticas relevantes porque el voto exterior participa plenamente en el reparto de escaños de cada circunscripción.
Las elecciones generales de julio de 2023 ofrecieron un ejemplo de su capacidad para modificar el resultado provisional. Tras contabilizarse el voto CERA, uno de los escaños de Madrid cambió de adjudicatario, alterando el reparto final de diputados respecto al escrutinio efectuado inicialmente con los votos emitidos dentro de España.
El incremento de nuevos ciudadanos gracias a la «ley de nietos» convierte por ello al censo exterior en una variable cada vez más relevante de cara a las próximas elecciones generales, que deberán celebrarse como máximo en 2027.
El municipio se determina por residencia o «arraigo»
La regulación electoral obliga a establecer una circunscripción concreta incluso para los nuevos españoles nacidos y criados íntegramente fuera del país.
Cuando el ciudadano ha vivido anteriormente en España, la inscripción corresponde al último municipio en el que estuvo empadronado. Cuando nunca ha residido en España, entra en juego el criterio del vínculo familiar.
De esta manera, los descendientes que consiguen la nacionalidad a través de la Ley de Memoria Democrática pueden quedar incorporados al censo electoral de la localidad con la que ellos o alguno de sus ascendientes mantengan un mayor arraigo.
El fuerte aumento del CERA registrado desde 2023 refleja así una consecuencia adicional de la llamada «ley de nietos»: además de ampliar considerablemente el número de ciudadanos españoles residentes en otros países, la concesión de esas nacionalidades está transformando también el tamaño y la distribución territorial del voto exterior español.