El PSOE empieza a deslizarse hacia un clima de euforia tras semanas de aparente calma política. En el entorno de Pedro Sánchez se abre paso la convicción de que puede llegar un adelanto electoral, una maniobra con la que el presidente trataría de aprovechar el repunte en las encuestas y, a la vez, paralizar las investigaciones judiciales que acechan al Gobierno por el caso Koldo y por la financiación del partido, sobre la que el magistrado del Supremo Leopoldo Puente asegura tener «indicios suficientes».
El calendario no es casual. En noviembre podría encallar la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado, lo que ofrecería a Moncloa la excusa perfecta para disolver las Cortes. Una convocatoria electoral abriría un paréntesis judicial, ya que los tribunales suelen evitar decisiones de calado en plena campaña. Fuentes socialistas admiten que tras la relativa calma del inicio de curso se avecina un otoño explosivo, con la Guardia Civil remitiendo nuevos informes y con avances en las causas que afectan al fiscal general Álvaro García Ortiz y a la esposa del presidente, Begoña Gómez.
En Ferraz se repite un mantra: «es ahora o nunca». La bandera del «genocidio» en Gaza, con la que Sánchez ha recuperado iniciativa política, se percibe como la oportunidad para desgastar a Alberto Núñez Feijoo, acusado por los socialistas de mostrarse «tibio» en un asunto que moviliza a la izquierda. Los cálculos internos sostienen que VOX capitaliza ese vacío hasta alcanzar el 18% en intención de voto, lo que a su vez reactiva al electorado socialista al situar al PP en un callejón sin salida.
El factor catalán, sin embargo, complica los planes. El intento de José Luis Rodríguez Zapatero de reconducir a Puigdemont se estrelló en Bruselas. El expresidente viajó para persuadir a Junts de que diera oxígeno al Gobierno con las cuentas públicas, pero se encontró con un portazo. El líder independentista se limitó a recordar los compromisos pendientes —amnistía, uso del catalán en Europa y competencias en inmigración— sin dar margen para hablar de presupuestos. A la cita también asistió Juanfran Serrano, de la Ejecutiva del PSOE, sin que se registrara avance alguno.
Ni las reuniones previas de Félix Bolaños ni las conversaciones con Salvador Illa han cambiado la negativa de Junts. El rechazo se ha hecho visible en votaciones clave, como la propuesta de reducción de jornada laboral de Yolanda Díaz, tumbada junto al PP y VOX. Las llamadas «leyes judiciales», pensadas como salvavidas para blindar a Moncloa frente a causas futuras, siguen bloqueadas, lo que refuerza la idea de que la única salida pasa por recurrir a las urnas.
En el cuartel general socialista se manejan datos que invitan a la apuesta. Hablan de «empate técnico» con el PP, con diferencias que no superan los dos puntos y con una recuperación de siete puntos entre las mujeres desde julio. En el mejor de los escenarios, los populares apenas repetirían los resultados de 2023. En el PSOE creen que la resistencia demostrada en pleno desgaste judicial es una señal clara: Sánchez podría volver a jugarse la legislatura a una carta, igual que hizo tras el 28-M.