Felipe VI ha incidido este martes en que «Ceuta es España», ha llamado a la unidad institucional para gestionar la crisis derivada de la entrada de inmigrantes ilegales y ha sostenido que éstos tienen que regresar a sus lugares de origen «lo antes posible y por los cauces legales establecidos».
«Ceuta es España», ha repetido el Rey hasta en tres ocasiones desde el Parador de Ceuta, ciudad que ha visitado junto a la reina Letizia casi dos meses y medio después de la avalancha, que ha tildado de «violación» que supuso «un shock para todos». También ha aludido a Melilla y ha insistido en algo «obvio»: «Son una parte irrenunciable de la realidad política y nacional que es España» y «la soberanía y la integridad territorial no son negociables, son indiscutibles».
En esta línea, ha señalado, como ya hizo ante los socios de Francia y Finlandia, que las fronteras españolas de Ceuta y Melilla son fronteras de la Unión Europea, por lo que «cualquier amenaza» contra estas lo es contra todo el bloque. «Ese principio fundamental, según el cual la frontera exterior de la Unión es una responsabilidad común, es compartido ampliamente por los países miembros», ha trasladado.
Cree el monarca que es en momentos como estos cuando ser europeo cobra su pleno sentido: «Cuando se espera que los valores de la integración europea se traduzcan en solidaridad y compromiso a la hora de proteger la frontera exterior europea», ha pedido a los socios comunitarios.
Felipe VI, que ha asegurado que ha recordado a los ceutíes a diario desde el 30 de julio, ha hecho un llamamiento para la unidad institucional, la colaboración eficaz y sincera y para aplicar soluciones a la crisis «prácticas y tangibles». «Es tiempo de que las autoridades públicas, las instituciones locales y las del Estado, incluida la Corona como símbolo de su unidad y permanencia, y las fuerzas políticas estén, estemos, sin fisuras, sin ambages ni medias tintas, a la altura de nuestra ciudadanía, a vuestra altura», ha agregado.