España se desangra: un 24,6% menos de nacimientos en 2017 que en 2008

Un matrimonio con sus hijos

En 2017 se produjeron en España un total de 391.390 nacimientos – la cifra más baja desde 1996 – y la tasa de natalidad no superó el descorazonador dato de 8,4 vástagos por cada mil habitantes.


Mientras los políticos se enzarzan en bizantinos debates sobre las pensiones, la crisis demográfica – que es lo verdaderamente sustancial – española se agrava año tras año, dibujando un desesperanzador porvenir. De este modo, nuestra sociedad va envejeciendo ante la contemplativa mirada de los gobernantes, cuyo principal desvelo es su reelección: no han tomado medidas para incentivar la natalidad y han rehusado fortalecer la institución familiar (única vía de revertir la hodierna tendencia demográfica).
La gravedad de la hodierna crisis demográfica queda manifestada por el último informe del Instituto Nacional de Estadística (‘Movimiento Natural de Población’). De acuerdo con éste, en 2017 se produjeron en España un total de 391.390 nacimientos – la cifra más baja desde 1996 – y la tasa de natalidad no superó el descorazonador dato de 8,4 vástagos por cada mil habitantes.
¿Pero qué significa exactamente la cifra de 391.390 nacimientos? En realidad, nada bueno: un descenso del 4,5% con respecto al año pasado (cuando tuvieron lugar más de 308.000) y un 24,6% con respecto al año 2008 (cuando se registraron algo más de 519.000 nacimientos).
Consecuentemente, también se ha reducido el número de hijos por mujer: de 1,34 (2016) a 1,31 (2017), lo que aleja a España aún más de la tasa de fecundidad indispensable para garantizar el reemplazo generacional (2,1 hijos por mujer). Recordemos, en este sentido, que ningún país la alcanza (Francia, con 1,92 hijos por mujer, se acerca a él).
En este sentido, la cifra de fallecimientos superó con holgura los 420.000 (un 3,2% más que el año anterior). Por tanto, un año más las defunciones superan en número a los nacimientos, como viene ocurriendo con ominosa regularidad en el presente decenio.

¿Qué medidas se pueden adoptar?

Como ya se ha señalado, la actitud de los políticos ante la crisis demográfica radica en la más absoluta indiferencia. De hecho, fruto de esta nula preocupación por la cuestión, ningún partido político (salvo VOX) ha propuesto una serie de medidas coherentes para incentivar la natalidad y fortalecer la institución familiar en los últimos años.
Esta actitud perezosa contrasta con la de otros Gobiernos europeos que están afanándose en superar la hodierna crisis demográfica. Tanto Polonia como Hungría, por ejemplo, han aprobado medidas concretas (ayudas a las familias, reducción de impuestos, programas de conciliación) encaminadas a la consecución del ya citado propósito.
El reciente informe del INE ha suscitado la reacción de diversas organizaciones civiles tales como el Foro de la Familia, que ha abundado en la necesidad de que los políticos españoles afronten la situación con valentía: ‘Los datos demográficos exigen medidas intensas e inmediatas. Urge que toda la sociedad, empezando por el Gobierno y por los partidos políticos, miren de frente y de la mano el principal reto al que se enfrenta nuestro país’.
En este sentido, la asociación civil enumera una serie de medidas indispensables para incentivar la natalidad: ‘Se necesitan estímulos económicos para las familias y los jóvenes, pero también educación, que se fomente el compromiso, la responsabilidad de cada uno para poder llegar a la corresponsabilidad…’, reza el comunicado.

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