Estados Unidos ha puesto la lupa sobre Indra tras las denuncias de varios empresarios norteamericanos del sector de la defensa que sospechan que tecnología de su país con posibles aplicaciones militares pudo llegar a compañías chinas a través del grupo español. Según ha desvelado Vozpópuli, el Departamento de Comercio investiga la documentación presentada por antiguos socios comerciales de la multinacional para esclarecer si se produjo alguna transferencia irregular.
El caso coincide con la expansión de Indra como proveedor de organismos estadounidenses. La Administración Federal de Aviación (FAA) le ha adjudicado este año un contrato de 342 millones de dólares para suministrar radares destinados a renovar la vigilancia del espacio aéreo. A ese encargo se añade otro de 244 millones para proporcionar radios digitales de nueva generación. Su filial estadounidense también comercializa equipos de comunicaciones, navegación, vigilancia y guerra electrónica para las Fuerzas Armadas del país y sus aliados.
Una de las reclamaciones gira en torno a un sistema de predicción meteorológica basado en tecnología LIDAR, con aplicaciones en seguridad aérea y operaciones militares. El empresario que lo desarrollaba había pactado con Indra su distribución en distintos países europeos y en buena parte de Latinoamérica. Según su versión, posteriormente detectó que la compañía española ofrecía un equipo de fabricación china que consideraba una copia de su producto y cuyo precio era aproximadamente la mitad. El hallazgo desembocó en la ruptura de la relación comercial.
Los denunciantes han entregado comunicaciones y otros documentos para respaldar sus sospechas. Sus acusaciones también apuntan a Puerto Rico, donde atribuyen a representantes comerciales españoles un supuesto interés por acceder a empresas que trabajan con tecnologías utilizadas por organismos militares y de seguridad estadounidenses. Asimismo, aluden a presuntas maniobras para disimular la procedencia norteamericana de ciertos productos antes de venderlos.
La existencia de estas pesquisas no demuestra que Indra haya cedido ilegalmente tecnología a China. Tampoco consta una confirmación pública de las autoridades estadounidenses que permita dar por probadas las acusaciones relativas a Puerto Rico o señalar responsabilidades concretas de los representantes mencionados. Corresponderá al Departamento de Comercio examinar el material aportado y determinar si existen irregularidades en la transferencia de tecnología o si las denuncias se circunscriben a una disputa comercial.