El investigador del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) Álvaro Roy ha advertido de un aumento extraordinariamente intenso de la sarna en España, hasta el punto de que la incidencia anual se ha disparado en los últimos trece años. De acuerdo con los datos presentados, la tasa se ha multiplicado casi por cincuenta desde 2011 y alcanza ya los 6.300 casos por cada millón de habitantes.
Estas cifras se dieron a conocer durante una jornada científica celebrada en la sede del Instituto de Salud Carlos III con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Tropicales Desatendidas, que se conmemora este 30 de enero. El análisis se basa en un trabajo coordinado por el Centro Nacional de Epidemiología y confirma una tendencia ascendente sostenida, con una aceleración especialmente marcada a partir de 2020.
El estudio revela que la enfermedad no afecta de forma homogénea a la población. Los diagnósticos se concentran principalmente en jóvenes de entre 15 y 24 años y en personas de edad avanzada, especialmente mayores de 74. En cuanto a los focos de contagio, los domicilios particulares aparecen como el entorno más habitual de los brotes, seguidos de las residencias de mayores.
En el ámbito asistencial, los datos de Atención Primaria reflejan un crecimiento medio anual del 66% en los diagnósticos de sarna entre 2020 y 2023. Además, determinados colectivos profesionales, como auxiliares de enfermería y otros trabajadores sanitarios, figuran entre los grupos con mayor nivel de exposición al contagio.
Más allá de la sarna, el informe analiza el impacto hospitalario de distintas enfermedades tropicales desatendidas. En este apartado, la equinococosis quística encabeza la lista con una tasa media anual de 3,10 episodios hospitalarios, seguida por la propia sarna (1,38), la enfermedad de Chagas (1,20) y la leishmaniasis (0,90).
La carga proviene de África subsahariana
Durante la jornada, el investigador Isra Cruz, también del ISCIII, puso el foco en la dimensión global del problema. Recordó que estas patologías reciben la etiqueta de «desatendidas» porque afectan sobre todo a poblaciones vulnerables de regiones tropicales y subtropicales y porque históricamente han contado con escasa inversión en investigación y control. Según explicó, más de mil millones de personas padecen alguna de estas enfermedades en el mundo, con una carga especialmente elevada en África subsahariana. En este contexto, la Organización Mundial de la Salud se ha fijado como objetivo para 2030 reducir en un 90% el número de personas que requieren intervenciones, recortar en un 75% los años de vida ajustados por discapacidad y erradicar al menos dos de estas patologías.
Otro de los asuntos centrales del encuentro fue el acceso a los tratamientos en España. El doctor Moncef Belhassen, de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional, presentó los resultados preliminares de un estudio sobre la disponibilidad de medicamentos esenciales para estas enfermedades en el Sistema Nacional de Salud. El trabajo ha analizado 63 fármacos correspondientes a 41 principios activos y concluye que una gran parte no se comercializa en el país, lo que evidencia, a su juicio, una notable fragilidad del sistema para afrontar estos casos de manera rutinaria.
El análisis también muestra que dos tercios de los tratamientos se administran por vía oral y que la farmacia hospitalaria es el principal canal de dispensación. Sin embargo, existe una fuerte desigualdad entre comunidades autónomas en cuanto a existencias. Más de la mitad de los medicamentos utilizados frente a estas enfermedades no cuenta con stock en España, lo que lleva a los autores a reclamar la obligación legal de mantener reservas mínimas en los hospitales. Belhassen defendió, además, la necesidad de simplificar un sistema que calificó de excesivamente complejo.
En paralelo, se anunció la creación de la Coalición Española por las Enfermedades Tropicales Desatendidas (CEETD), una nueva plataforma que agrupa a 14 entidades con el objetivo de coordinar esfuerzos, aumentar la visibilidad de estas patologías y reforzar la movilización de recursos en España. La iniciativa está impulsada por la Fundación Anesvad junto al ISCIII, ISGlobal y Mundo Sano.
Desde Anesvad, Larraitz Ventoso subrayó que la financiación destinada a estas enfermedades se ha reducido un 41% entre 2018 y 2023, según los últimos datos de la OMS, y alertó de que el momento actual es especialmente crítico. Por ello, lanzó un llamamiento a administraciones públicas, responsables políticos y entidades privadas para que refuercen su apoyo. A su juicio, sin recursos suficientes, políticas públicas sólidas y una coordinación efectiva, las enfermedades tropicales desatendidas seguirán quedando en un segundo plano.