La Comisión Antiacoso del PSOE dejó sin respuesta dos peticiones de amparo de la militante que denunció acoso sexual por parte del secretario general de la agrupación socialista de Torremolinos (Málaga). La primera comunicación llegó a Ferraz el 11 de junio y la segunda, el 14 de octubre, reiteró las acusaciones, recordó el escrito previo y lanzó un aviso urgente: «Temo por mi integridad física, va a venir a por mí», declaró la denunciante en ese segundo documento, al que ha tenido acceso El mundo. Ferraz no reaccionó hasta este lunes, cuando pidió ampliar las pruebas y solicitó el teléfono móvil donde permanecían los mensajes de WhatsApp aportados como evidencia. Esos mensajes datan de 2021 y incluyen contenido sexual explícito como «Que te quiero meter ficha», «estás muy buena» o «¿ese escote es tuyo?».
Ese segundo aviso se remitió directamente a la Comisión Antiacoso, que supuestamente investigaba el caso desde meses atrás. El 8 de julio, poco después de su creación tras el escándalo de Francisco Salazar, comunicó a la denunciante que asumía el expediente, aunque solo tomó declaración a ambas partes. La militante, alarmada por la falta de avances, volvió a dirigirse al organismo interno encargado de perseguir el acoso sexual y expresó su temor a sufrir alguna agresión física por parte del dirigente Antonio Navarro. También explicaba que no podía solicitar protección judicial, como una orden de alejamiento, porque aún no había formalizado la denuncia ante un juzgado.
El miedo aumentaba «cada día» que pasaba sin medidas. La mujer también advertía de que, por el tiempo transcurrido, el denunciado podía acceder al contenido completo del expediente. Señalaba que, pese a la supuesta confidencialidad, su temor a una agresión física aumentaba día tras día.
Ante el silencio de Ferraz y el pánico a una reacción violenta del presunto acosador, la militante decidió acudir a la Fiscalía. Registró la denuncia el 10 de noviembre.
Este jueves, el Ministerio Público confirmó que ya investiga los hechos. Tras ello, el PSOE de Málaga pidió a la dirección federal la suspensión cautelar de militancia de Navarro y su cese en todos los cargos.
En la denuncia presentada ante la Fiscalía, a la que ha accedido este periódico, la militante reitera su miedo a un ataque físico y reconoce sentir «verdadero pánico a ser violentada físicamente en la puerta de mi casa», por lo que solicitó medidas de protección.
Explica que el acoso se inició, al menos, en el último trimestre de 2021, cuando empezó a recibir mensajes sexuales, insinuaciones y proposiciones no deseadas por parte de Navarro. Según su relato, estos mensajes se enviaban desde el teléfono corporativo del Ayuntamiento, donde el denunciado es concejal. La comunicación era constante, insistente y cargada de connotaciones sexuales. Ella detalla que algunas veces los mensajes llegaban de madrugada, como reacción a su negativa a quedar en privado con él, lo que generó una presión insoportable y miedo a que se presentara en su domicilio.
La denunciante sostiene que el acoso no se limitó a la vía verbal. Relata que Navarro «se sobrepasó» en varias ocasiones, citando un episodio en el que tocó su trasero sin consentimiento, además de perseguirla por el municipio o vigilarla desde las inmediaciones de su vivienda cuando salía a tirar la basura.
La falta de actuación por parte de la Comisión Antiacoso supone, además, que el PSOE incumplió sus propios tiempos para gestionar denuncias por acoso sexual. El reglamento interno obliga a resolver estos expedientes en un máximo de tres meses, ampliables a otros tres en circunstancias justificadas. En total, seis meses como límite.
En este caso, transcurrieron seis meses desde la primera denuncia sin que Ferraz adoptara medidas cautelares o emitiera resolución alguna. El documento llegó al PSOE de Málaga el 8 de junio, a Ferraz el día 11 y la única respuesta de la Comisión se produjo el 8 de julio. Nada más hasta el 1 de diciembre, pese a que la militante reiteró su escrito el 14 de octubre.