
Francisco Sánchez fue agente judicial por 40 años y ahora está jubilado. Sin embargo, desde hace dos años, dedica parte de su tiempo a perseguir clanes de carteristas en la ciudad de Sevilla. Conocido en redes sociales como el «caza carteristas», se ha hecho viral por grabar, denunciar y detener a miembros de bandas organizadas que operan en el centro histórico hispalense.
Todo comenzó, según cuenta en una entrevista concedida a LA GACETA, cuando presenció un robo a una turista alemana en plena avenida de la Constitución. Sin pensarlo dos veces, Francisco corrió tras los delincuentes mientras avisaba a la policía. Aquel episodio marcó un punto de inflexión. «No lo podía permitir. Desde entonces, decidí no quedarme de brazos cruzados», explica.
Desde ese día, se ha enfrentado en múltiples ocasiones a grupos especializados en hurtos, integrados —según relata— por clanes de distintas nacionalidades, especialmente del Este de Europa, África y Sudamérica. «Aquí han actuado bandas de bosnias, búlgaras, rumanas, chilenos, peruanos, marroquíes, argelinos… Todos perfectamente organizados», denuncia.
Francisco aclara que su motivación no tiene nada que ver con prejuicios raciales: «Yo no miro si es blanco, negro o amarillo. Yo persigo al delincuente. Asegura que, pese a que la policía hace lo que puede, la ley actual sobre hurtos deja demasiados huecos. «Roban con impunidad porque la legislación apenas les impone consecuencias reales».
En su lucha, ha colaborado con unidades de paisano como el Grupo Hércules, el Osauro o el Águila de la Policía Nacional, y asegura tener buena relación con los agentes locales. Su labor altruista ha despertado una oleada de apoyo en redes sociales, donde acumula miles de seguidores. Muchos lo ven como un ejemplo de civismo. «Me han llegado a decir que debería ser presidente de España», comenta entre risas.
En los vídeos que publica en su página, identificada con el peculiar nombre de Huevos fritos con papas, se le ve enfrentando con decisión a los carteristas, incluso interceptándolos en el momento del robo. «No tengo miedo. Si hay que agarrar a alguien por el pelo, se le agarra», afirma sin rodeos.
Francisco también reivindica los valores que le mueven: justicia, perdón y espiritualidad. «Yo perdono, como hacía Jesús. Lo que tiene mérito es perdonar al que te hace daño, no al amigo», reflexiona.
Mientras las calles de Sevilla siguen siendo escenario de hurtos frecuentes a turistas y vecinos, él, desde su retiro, ha optado por no mirar hacia otro lado. «Yo no puedo permitir que esto siga ocurriendo. Por eso sigo aquí, con mi cámara, haciendo lo que creo que es justo».
Por último, no ha dudado en mostrar su apoyo a la formación de Santiago Abascal, a la que ve como única esperanza para salvar España: «Que entre VOX por un motivo sencillo, es el único que puede arreglar esto. Como siga esta gente gobernando… fíjate la que se está liando».
«Se están cargando el país, date cuenta de que esto se va a convertir en una cruzada. Basta con ver como está Europa y el mundo. Ha venido lo peor de Rumanía aquí, y que entre alguien con un contrato regular que respete nuestros principios y nuestra cultura está bien, pero ¿Cómo nos van a imponer una religión en la que no creemos? Yo soy católico», ha concluido señalando que los españoles tienen una forma de vida y de pensar que no puede ser sustituida por personas que vienen de fuera «a hacernos daño».