Las costas de Levante y las Islas Baleares se enfrentan a una nueva amenaza migratoria. Según una investigación de LA GACETA, traficantes argelinos están organizando una oleada masiva de inmigración ilegal con destino a estas regiones españolas. Su inicio está programado para el próximo lunes, 11 de agosto. La información, obtenida a través del análisis de numerosos anuncios publicados en grupos de redes sociales controlados por mafias que operan en el norte de Argelia, revela una operación que podría intensificar aún más la presión migratoria en el Mediterráneo Occidental.
Los anuncios, canalizados principalmente a través de un grupo de Facebook con más de 30.000 seguidores, detallan la disponibilidad de un elevado número de embarcaciones que partirán desde el litoral argelino, especialmente desde las áreas de Orán y Argel. Estas publicaciones promocionan salidas previstas para los días 11, 12, 13, 14 y 15 de agosto. Sin embargo, debido a la creciente demanda, algunas embarcaciones podrían zarpar incluso antes de lo anunciado, lo que complica la respuesta de las autoridades españolas.

La ruta Argelia-Baleares se ha consolidado como un corredor clave para las redes de tráfico de personas, aprovechando la relativa cercanía geográfica y la falta de medidas contundentes de control migratorio. Según datos de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, en lo que va de 2025, más de 4.300 inmigrantes ilegales han llegado a las costas de la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y Baleares. De estos, más de 3.400 han desembarcado en las Islas Baleares, que se han convertido en el epicentro de esta crisis migratoria. Estas cifras reflejan un incremento superior al 300% en Baleares, donde las llegadas han pasado de poco más de 800 en los primeros siete meses de 2023 a las 3.400 registradas hasta el 27 de julio.
Las mafias argelinas, operando con aparente impunidad, han encontrado un negocio lucrativo en el tráfico de personas. Los anuncios en redes sociales ofrecen plazas en embarcaciones rápidas a precios que oscilan entre los 4.000 y los 10.000 euros por inmigrante, según investigaciones previas de la Policía Nacional y EUROPOL. Estas sumas, que pueden generar millones de euros en beneficios por cada operación, evidencian la sofisticación y el alcance de estas redes criminales, que no sólo facilitan el cruce desde Argelia, sino que también organizan el traslado de los inmigrantes a otras regiones de España o incluso a países europeos.
La falta de cooperación efectiva con Argelia, agravada por tensiones diplomáticas desde 2022, complica aún más la respuesta al problema. El Gobierno argelino ha relajado los controles en sus costas, lo que ha permitido a los traficantes operar con mayor libertad. Mientras tanto, la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, ha minimizado la consolidación de la ruta Argelia-Baleares, calificándola como una «tendencia al alza», una postura que contrasta con las advertencias de las fuentes policiales consultadas por este medio y las cifras oficiales, que indican todo lo opuesto y apuntan hacia la consolidación de una nueva ruta migratoria hacia España.
Esta nueva oleada podría tensionar aún más los recursos de Baleares y Levante. Las autoridades españolas enfrentan el desafío de reforzar la vigilancia marítima y coordinarse con organismos internacionales como EUROPOL para desmantelar estas redes. Mientras tanto, la sociedad balear y levantina observa con preocupación cómo el paraíso mediterráneo se convierte en la primera línea de una crisis migratoria sin precedentes.