
La Policía Nacional ha asestado un nuevo golpe a la violenta banda juvenil de origen latino de los Trinitarios con la detención de 16 de sus integrantes en el distrito madrileño de Tetuán. Los arrestos se produjeron durante una operación desarrollada el pasado viernes por la noche, que permitió desmantelar dos pisos —uno de ellos okupado— desde los que el grupo coordinaba sus actividades delictivas.
Según fuentes policiales, los domicilios, situados en la calle Artajona y cerca de la avenida Reina Victoria, funcionaban como centro logístico y punto de reunión de los miembros de la organización. Allí almacenaban drogas, armas blancas y simbología propia de la banda, además de teléfonos móviles utilizados para el tráfico y la extorsión.
La intervención, fruto de un trabajo conjunto entre las comisarías de Moncloa y Tetuán, la Brigada Provincial de Información, el Grupo Operativo Zonal (GOIZ) y las unidades caninas, se saldó con la completa desarticulación del grupo. “Es una de las operaciones más importantes contra los Trinitarios por la violencia que ejercían”, reconoció un mando policial.
Las investigaciones revelan que la banda no se limitaba al menudeo de drogas en la calle o en zonas de ocio juvenil. En los últimos meses habían dado un salto cualitativo en su modo de delinquir, dedicándose también al secuestro y la coacción de jóvenes para obtener beneficios económicos.
Su método consistía en interceptar a las víctimas, trasladarlas a los pisos y obligarlas, mediante amenazas, a facilitar las claves de acceso a sus cuentas bancarias. Con ellas realizaban transferencias a nombre de la banda o retiraban dinero en cajeros para blanquear los fondos sin dejar rastro.
Fue la denuncia del padre de una de las víctimas la que permitió destapar la trama. El hombre acudió a la Policía Nacional tras conocer lo ocurrido, coincidiendo con que los agentes ya seguían de cerca a este grupo por su implicación en diversos delitos cometidos en Tetuán y Moncloa.
El control del territorio continúa siendo la principal obsesión de los Trinitarios. Su objetivo es dominar los espacios de ocio, parques y calles donde confluyen jóvenes de bandas rivales. Para lograrlo recurren a la intimidación, las amenazas y la violencia más brutal.
Los investigadores subrayan que sus ataques suelen perpetrarse en grupo y con armas contundentes, principalmente machetes. Este tipo de agresiones colectivas refuerza la cohesión interna del grupo y diluye la responsabilidad individual, lo que alimenta la sensación de impunidad.
Aunque su base se concentra en Tetuán, los agentes han detectado movimientos de la banda en otros distritos como Usera, Villaverde o Carabanchel, donde se han registrado enfrentamientos con grupos rivales.
Los Trinitarios, considerados por la Justicia como organización criminal, cuentan con numerosos antecedentes por delitos de homicidio, lesiones, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas. Su estructura jerarquizada y su creciente implicación en delitos financieros reflejan una evolución preocupante: han pasado de ser una pandilla callejera a un grupo delictivo organizado, violento y cada vez más lucrativo.