La Agencia Tributaria mantiene desde hace meses una investigación basada en una declaración formal que sitúa a Leticia Lauffer, empresaria muy cercana a Begoña Gómez, como perceptora de 2,4 millones de euros en plena pandemia por acelerar el rescate de Air Europa, una operación aprobada por el Consejo de Ministros y hoy bajo un escrutinio por lo que revela sobre las conexiones políticas y empresariales que rodeaban entonces a la esposa del presidente Pedro Sánchez.
La investigación se desarrolla en un momento delicado para el Gobierno. El exministro José Luis Ábalos y su antiguo colaborador Koldo García, ambos en prisión provisional por orden del Tribunal Supremo, han situado a Gómez entre los beneficiarios indirectos del rescate público de 475 millones concedido a la aerolínea. Según la declaración de la investigación a la que ha accedido El Debate, la persona declarante —cuya identidad el medio reserva para no perjudicar la investigación— afirma que Lauffer recibió 2,4 millones de euros “por sus gestiones para acelerar el rescate de Air Europa”. En aquel periodo, la empresaria trabajaba muy próxima a la mujer del jefe del Ejecutivo. El testimonio sostiene que el pago se articuló mediante un familiar u otra persona interpuesta que actuaba como testaferro, extremo recogido por la funcionaria encargada de documentar la comparecencia.
Esta declaración integra las diligencias abiertas por Hacienda, cuyos técnicos contrastan la información con documentación societaria, registros fiscales y movimientos bancarios. El foco se centra en la cronología facilitada por la declarante y en los elementos objetivos que acompañan su relato.
El vínculo entre Lauffer y Gómez se originó en septiembre de 2019, durante un viaje a San Petersburgo en el marco de un congreso de la Organización Mundial del Turismo (OMT), en el que también participaron Javier Hidalgo, entonces consejero delegado de Globalia, y el empresario Víctor de Aldama. Aquel encuentro incluyó un episodio posteriormente mencionado por la UCO: Gómez llamó a su marido para interesarse por la deuda de 200 millones de dólares que Venezuela mantenía con Air Europa, una cuestión en la que meses antes había intervenido el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Tras ese primer contacto, la relación entre ambas se intensificó. En marzo de 2020 viajaron juntas a Londres dentro de actividades vinculadas al turismo y la innovación. Para entonces, Lauffer dirigía Wakalua, la filial de Globalia creada junto a la OMT para impulsar proyectos tecnológicos. La sede del hub mantenía vínculos con Juan Carlos Barrabés, empresario que acumuló casi 20 millones en contratos públicos después de recibir una carta de recomendación redactada por la esposa de Sánchez.
Ante el juez Juan Carlos Peinado, del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid, Lauffer reconoció el trato especialmente cercano que mantenía con Gómez y detalló los viajes y conversaciones compartidas. El momento decisivo se produjo justo antes de la aprobación del rescate. Según los mensajes incorporados al caso, Hidalgo recurrió a Gómez ante la falta de avances, y Aldama informó a Koldo García: “Está muy jodido… Acaba de llamar a Begoña». Para los investigadores, este episodio resulta clave para entender el papel que desempeñaron determinados intermediarios en una operación que terminó adjudicando 475 millones de dinero público a la aerolínea.
Cuestionada por El Debate, Lauffer niega haber recibido pago alguno y, pese a que el medio no le preguntó por la esposa del presidente, añadió: “Lo que Javier haya o no haya hablado con la señora Gómez lo desconozco totalmente». Mientras tanto, Hacienda continúa revisando documentación fiscal, estructuras societarias, movimientos bancarios y comunicaciones ligadas al caso Koldo. La cronología de los contactos entre Lauffer y Gómez, así como las conexiones creadas alrededor de Wakalua, forman ya una línea activa de investigación. Las comprobaciones deberán determinar si los 2,4 millones señalados por la declarante responden a una operación opaca vinculada al rescate o si se encuadran en relaciones empresariales ajenas a la ayuda pública. Hasta entonces, la investigación avanza en un escenario donde intereses económicos, vínculos personales y decisiones políticas convergen en uno de los rescates más sensibles y controvertidos de la pandemia.