Iglesias pide luchar contra el bloque de ‘extrema derecha’ que conforman VOX, PP y C’s

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Pablo Iglesias y Pablo Echenique dejan claras sus preferencias para el futuro Gobierno de España. Los Presupuestos deben pactarse con los separatistas y el objetivo es aislar a PP, Ciudadanos y VOX.

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, se ha ofrecido para «buscar los apoyos» de los nacionalistas para los Presupuestos en caso de que el Gobierno tenga dificultades, aunque ha recordado que es el Ejecutivo el primero que tiene que conseguir el respaldo a los PGE.

En declaraciones a los medios durante el transcurso del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos, Echenique ha considerado que tanto el PdeCAT, como ERC y el PNV «van a tener difícil no apoyar» los PGE «si éstos mejoran sensiblemente la condición de vida de los catalanes y de los vascos». «Cuando hablamos de subir las pensiones con el IPC, hablamos de subirlas en el conjunto del Estado, también en Euskadi y Cataluña», ha enfatizado.

Además, ha quitado relevancia al ultimátum del president de la Generalitat catalana, Quim Torra, el cual a su entender «se desactivó en 24 horas» porque ERC y PdeCAT «dijeron que Torra no hablaba por ellos». «Mas allá de las declaraciones altisonantes que estamos acostumbrados a ver, creo que es muy difícil que los partidos nacionalistas les digan a sus votantes que no quieren que se le suba la pensión o que no quieren que se mejore la ley de dependencia», ha opinado.

Podemos, mediador

Preguntado sobre si Podemos podría oficiar como mediador para conseguir los votos nacionalistas para los PGE, ha respondido: «El primero que tiene que buscar los apoyos para los presupuestos es el Gobierno. Si tiene dificultades y nosotros podemos ayudar, ayudaremos». Además, Echenique ha dicho que Unidos Podemos está «trabajando día y noche, con voluntad expresa» para que «puedan salir adelante» unos «presupuestos sociales». «Nos preocupamos por las condiciones materiales de la vida de la gente mientras otras fuerzas se dedican al barro y al rifirrafe», ha recalcado.

Entre las «líneas moradas» -como lo denominó el líder de Podemos, Pablo Iglesias- que exige el partido para apoyar los PGE, Echenique ha mencionado la subida del salario mínimo en 2019 a mil euros y la revalorización de las pensiones con el IPC, aunque ha anunciado que en «el debate de la negociación presupuestaria no se ha incluido» la venta de armas a Arabia Saudí.

Sin embargo, ha reclamado que el presidente Sánchez comparezca para explicar «lo que ha pasado con la venta de bombas a una teocracia asesina» y le ha solicitado que analice la propuesta de Podemos para «industrializar la bahía de Cádiz» y así acabar con el «dilema moral» de fabricar armas «para poder comer».

Contra la ‘extrema derecha’ de VOX

Mientras, Pablo Iglesias arengaba a los suyos a trabajar para frenar el «nuevo aznarismo» de PP y Cs, evitar que el «bloque reaccionario» vuelva al Gobierno y combatirle en el terreno social logrando que el PSOE apruebe unos presupuestos sociales, ante lo que se muestra optimista.

El secretario general de Podemos ha asumido también un papel mediador ante la tensa situación política en Cataluña y le ha pedido «mesura y responsabilidad» a la Generalitat, pero también ha animado al Gobierno de Pedro Sánchez a no abandonar «la senda del diálogo».

Su discurso ha constatado que ve muchas posibilidades de cerrar un acuerdo presupuestario con el PSOE en los próximos días, pero ha marcado lo que ha llamado «líneas moradas» imprescindibles para poder apoyar los presupuestos y le ha reclamado al Gobierno «un poco más de valentía».

Quiere que el Ejecutivo vaya más lejos en materias como la derogación de la ley mordaza, las reforma laboral, la publicación de la lista de amnistiados fiscales, el impuesto a la banca, frenar los abusos de las eléctricas y convertir «de una vez el blindaje de las pensiones con el IPC en ley».

Asuntos a los que ha añadido la exigencia al Ejecutivo de dejar de «encubrir a la corrupción de la Monarquía», y una condición más en relación con la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos.

«Un Gobierno democrático no puede consentir que ninguna institución religiosa convierta uno de sus templos en un centro de elogio del fascismo, eso no va en la línea de lo que defiende el Papa Francisco, no se puede consentir que los restos del dictador reposen en la catedral de la Almudena», ha advertido.

Según Iglesias, España debe ser un ejemplo en la defensa de los derechos humanos, y eso implica además del «gesto» de exhumar los restos del dictador, dar señales de que esta «dispuesta a encarnar el espíritu antifascista en Europa».

Eso supone, ha dicho, «justicia fiscal, derechos humanos y un proyecto republicano de futuro», nueva alusión a la Monarquía, institución sobre la que ha pedido al Centro de Investigaciones Sociológicas que vuelva a preguntar en sus encuestas.

Iglesias transmitía su confianza en lograr un acuerdo presupuestario que transforme en realidad las esperanzas que despertó la moción de censura que echó a Mariano Rajoy de La Moncloa.

«Ahora toca el momento de la verdad», ha enfatizado ante su Consejo Ciudadano Estatal, que se reunía este viernes para analizar la marcha de la negociación de los presupuestos con el PSOE en el actual contexto político.

Un escenario en el que ve la urgente necesidad de frenar el proyecto de PP y Cs, formaciones a las que ha encuadrado en un «bloque reaccionario» junto a VOX.

A pocos meses del intenso ciclo electoral de 2019, Iglesias ha animado a su dirección y a sus líderes territoriales, que pronto tendrán que prepararse para las elecciones, a ser capaces de «combatir en el terreno social» al PP y Cs porque cree que sólo así evitarán que «Casado y Rivera» tengan posibilidad de volver al Gobierno.

«Tenemos que mandar a la oposición por muchos lustros al bloque de extrema derecha del PP, Cs y VOX», ha subrayado tras animar a combatir también las campañas mediáticas y políticas cuyo objetivo es «derrocar la posibilidad» de que haya una mayoría alternativa a ese bloque reaccionario.

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