El partido separatista Junts ha endurecido su posición ante el Gobierno de Pedro Sánchez y ha empezado a vincular su apoyo parlamentario a una nueva exigencia clave: obtener poder institucional en Cataluña, especialmente en diputaciones y grandes ayuntamientos. Fuentes del entorno de Carles Puigdemont han confirmado que el partido separatista busca garantizar su presencia en los órganos de gestión local como vía para reforzar su perfil político y su capacidad de influencia territorial.
La estrategia responde a un contexto político complejo para Junts, que, según los últimos sondeos del Centro de Estudios de Opinión (CEO), experimenta un retroceso en intención de voto, mientras el PSOE de Salvador Illa mantiene su liderazgo en Cataluña. Al mismo tiempo, partidos separatistas como Aliança Catalana, de Silvia Orriols, han registrado un crecimiento en las encuestas, lo que ha encendido las alarmas en el cuartel general del partido de Puigdemont.
Ante este escenario, Junts ha considerado que su fuerza en el Congreso puede convertirse en moneda de cambio para recuperar espacios de poder local. La formación está presionando al PSOE para llegar a acuerdos que le permitan asumir el control de diputaciones clave como la de Barcelona, así como entrar en gobiernos municipales en ciudades de peso, actualmente en manos socialistas.